FUERA DE LÍNEA | RAÚL CONDE | 3-7-2017
"Es muy grave el olvido de la historia o su deformación porque la realidad siempre se venga del que no cuenta con ella". La sentencia de Julián Marías delimita con acierto la ocultación, cuando no el desdén, con el que aún hoy se sigue observando el pasado reciente de España, manoseado entre el tópico del guerracivilismo -como si en el resto de Europa, especialmente, en el este, no hubieran conocido la barbarie- y el afán ideológico de quien reinterpreta el pretérito por puro oportunismo político o comercial.