Sevilla

Adiós a un cementerio recogido y digno

Desde que a mediados del siglo XIX se construyese el Cementerio Municipal de San Fernando de Sevilla el recinto se fue ampliando con otras necrópolis anexas, dedicados a inhumar cadáveres de personas pertenecientes a diferentes confesiones religiosas, a los que carecían de ellas, y a aquellos que murieron en unas condiciones que no les hacia acreedores de ser enterrados en tierra sagrada a juicio de la moral católica.

Depuración de funcionarios y empleados del Ayuntamiento y Diputación de Sevilla

Los estudios institucionales sobre Sevilla capital y su provincia no han gozado de gran fortuna, escasos y sin continuidad investigadora; al margen quedan los trabajos sobre municipios de la provincia que de forma tangencial se ocuparon de la administración local respectiva incidiendo en los aspectos represivos o biográficos y en menor medida en los de depuración, gestión y organización ante el cambio de régimen en 1936 .

La represión de la administración local por los sublevados en julio de 1936. Las instituciones de Sevilla 1936-1940

Entre los golpistas hubo unanimidad en la contundencia represiva de las acciones militares con un carácter aterrorizador, manifestada con especial virulencia durante el primer semestre de la guerra. A tenor de las últimas investigaciones, entre el cincuenta y el setenta por ciento de los asesinatos cometidos por los sublevados fueron realizados entre julio y diciembre de 1936.

El traslado de restos desde el Cementerio de Sevilla al Valle de los Caídos

El tema de la identificación, cuantificación, proceso y análisis de los traslados de restos desde Sevilla al Valle de los Caídos aún no ha sido estudiado en la historiografía local ni en el ámbito andaluz, por lo que considero conveniente desde el planteamiento instrumental y social que impongo en la labor investigadora abordar el estado de la cuestión, las fuentes, los datos y campos de trabajo de una investigación tan interesante como necesaria, que vendría a ampliar lo expuesto en la monografía Un rojo amanecer.

La reorganización de la administración local por los sublevados en julio de 1936. Las instituciones de Sevilla

La sublevación de los acuartelamientos norteafricanos el diecisiete de julio de 1936 y en la península el día dieciocho, señalan el inicio del golpe de estado contra la República con desigual fortuna en el territorio peninsular; en aquellas ciudades donde triunfó la rebelión, las tropas salieron a la calle invocando la salvación de la nación y la regeneración de la República, induciendo así, de forma premeditada, al desconcierto y la confusión entre la población.

Ciudadanas de Marchena víctimas del tsunami represivo, durante el verano de 1936

Por fin ya la historiografía contemporánea, fundamentalmente la memorialista de forma avanzada, e incluso la académica aunque en menor grado, nos está siquiera aproximando al fenómeno que cual tsunami sacudió España en general y con más virulencia si cabe y de forma más dilatada en el tiempo al suroeste español en particular; nos referimos a la Represión golpista iniciada en 1936.

Por mucho que algunos, y curiosamente algunos, y no algunas quieran revisar o camuflar, los datos de la represión golpista son escalofriantes, cuantitativa y cualitativamente.

Aznalcóllar: Domingo de Ramos 22 de marzo de 1937

De los fusilamientos masivos llevados a cabo entre la población de Aznalcóllar desde la entrada de las tropas de Queipo de Llano el 17 de agosto de 1936, fue el del domingo 22 de marzo de 1937 el más sanguinario que se cometió, por ser como dice la letra de un fandango de Luis Caballero “Un día tan señalado para la cristiandad”, refiriéndose al fusilamiento de su padre que figura con el nº 15 en la lista.

Las fosas donde yacen cantillaneros... y cantillaneros sin fosa

Los primeros fusilados y los muertos habidos al entrar en el pueblo el día 30 de julio de 1936 las tropas del comandante Gutiérrez Pérez están enterrados en la fosa común de Cantillana. Muy pocos conocían su existencia. El lugar concreto, donde es posible que reposen sus cuerpos, era conocido por los sepultureros, que se habían pasado la información de unos a otros, y un cantillanero que no olvidaba poner, de vez en cuando, algunas flores, como una forma de recordar y honrar a todos los fusilados, estuviesen allí o no.

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