Guardia Civil

Manuel Gómez Cantos, un mando de la Guardia Civil entre el deshonor y la represión

Manuel Gómez Cantos, al igual que otro número importante de guardias civiles, decidió sumarse a la rebelión militar para acabar con la experiencia democrática que supuso la Segunda República. Se trataba de un oficial intermedio dentro del organigrama del Instituto armado que se mostró inflexible en la aplicación sistemática de la violencia repre siva contra los llamados “desafectos” a la causa franquista. Y, sin embargo, su hoja de servicio, y su trayectoria profesional y personal hasta 1936, había sido todo un ejemplo de lo que nunca debería ser un guardia civil.

Patriota era, y patriota soy. Manuel Hernández González, cabo de la Guardia Civil en Albendín en 1936

El cabo Manuel Hernández González era comandante de puesto del cuartel de la Guardia Civil, en la localidad cordobesa de Albendín, cuando se produjo el golpe de es­tado del 18 de julio de 1936. Al día siguiente recibió la orden de concentrarse en Baena, donde en apariencia permaneció apoyando la sublevación militar hasta que, de manera sorpresiva, fue arrestado el 23 de agosto. Entre otras acusaciones, se le imputaba haber avisado a los directivos del Centro Obrero de Albendín para que pudieran huir antes de ser detenidos.

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