exilio y deportación

De exilios y emociones

El propósito de este artículo es probar las posibilidades que los métodos y los conceptos de la historia de las emociones plantean para un estudio renovado y profundo del exilio. Atendiendo a los ejemplos que ofrecen Américo Castro, Pedro Salinas y Fernando de los Ríos, se realiza un seguimiento, a través de sus epistolarios, de la cartografía emocional que los tres siguieron durante su proceso exílico. En los exiliados se advierte desde el comienzo sufrimiento y esfuerzo emocional, lo que les llevó enseguida a localizar sus espacios para el descanso y el refugio.

Manuel Lozano, un anarquista español en la liberación de París

Manuel Pinto Queiroz-Ruiz, mejor conocido por su seudónimo Manuel Lozano, nació en Jerez de la Frontera, Cádiz el 14-4-1916. Hijo de un barbero anarquista (que fue fusilado por el franquismo) y huérfano de madre en edad temprana, desde muy joven trabaja en una destilería y de obrero en las viñas jerezanas, en 1932 ingresa en CNT (sindicato de arrumbadores) y en las Juventudes Libertarias, año en que aprende a leer y escribir.

Juan Gutiérrez Perea. De La Axarquía a Mauthausen

Los agoreros finiseculares lo habían presagiado... El siglo XX no iba a entrar, en España, con buen pié. La muestra había sido, dos años antes, la Guerra de Cuba, que también lo fue con los EE.UU. y los resultados de la misma: la pérdida de la isla de Cuba, la "perla del Caribe", la de Puerto Rico, que pasaba bajo influencia norteamericana, así como las Filipinas... Pero, si empezamos a bajar décadas hacia atrás, en el siglo que ahora estaba terminando, la cosa es más complicada aún.

Represión franquista, exilio republicano y deportación nazi: el tránsito de la Guerra Civil Española a la Segunda Guerra Mundial

En la tercera de sus acepciones, el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) define el vocablo represión como “acto, o conjunto de actos, ordinariamente desde el poder, para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales”. Desde sus inicios, el paraestado franquista fundamentó precisamente su legitimación sociopolítica en el uso de la violencia, en los frentes y en la retaguardia. Su objetivo era meridiano: acabar con un régimen legítimo, la Segunda República, y para ello tenía que ganar la guerra y acallar a la disidencia.

Juan y Manuel González León: montillanos asesinados en el campo nazi de Mauthausen

Cuando se acercaba el final de la guerra civil, la caída de Cataluña en febrero de 1939 en manos de las tropas franquistas originó la trágica desbandada de unos 500.000 civiles y militares que atravesaron la frontera con Francia. De ellos, aproximadamente 200.000 quedaron para siempre en el exilio. Desarmados y vigilados por gendarmes y tropas coloniales, los refugiados españoles fueron hacinados en campos de concentración situados en las playas o en recintos improvisados, sin lugares de cobijo y rodeados de alambradas.

Baena, quinto municipio cordobés en asesinados en los campos de exterminio nazis.

Si la vida resultó un drama para los republicanos que se quedaron en España al finalizar la guerra civil, los que se exiliaron también sufrieron múltiples penalidades y miles de ellos perdieron la vida en los campos nazis. En febrero de 1939, la caída de Cataluña en manos de las tropas franquistas originó la trágica desbandada de unos 500.000 civiles y militares que atravesaron la frontera con Francia.

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