Sánchez irá a las tumbas de Machado y Azaña en plena ofensiva contra la memoria histórica

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La tumba del poeta Antonio Machado, en la localidad francesa de Collioure, en 2014. (EFE)

El Gobierno trabaja en una doble visita del presidente a Collioure y Montauban, donde descansan los restos del poeta y del último jefe del Estado de la II República, para el próximo 22 de febrero

EL CONFIDENCIAL | JUANMA ROMERO | 11-1-2019

La visita estaba preparándose desde tiempo atrás, pero indudablemente ahora adquiere otro simbolismo. Pedro Sánchez prepara un corto viaje a Francia el 22 de febrero para rendir homenaje al poeta Antonio Machado, de cuya muerte en Collioure se cumplen 80 años, y al último presidente de la Segunda República, Manuel Azaña, en su tumba de Montauban. Dos gestos contundentes por parte del jefe del Ejecutivo de reivindicación de la memoria histórica que coinciden con la ofensiva a la contra lanzada desde Andalucía por las derechas, que asumirán el poder de la Junta la próxima semana después de 36 años de gobiernos socialistas.

En La Moncloa aún no se han cerrado todos los detalles de la visita del presidente al sur de Francia, aunque lleven tiempo trabajando en ella. Se hará en los próximos días. La "idea de partida" es, "desde luego", que Sánchez pueda acercarse a las dos sepulturas, siempre que se lo permita su apretada agenda. También se baraja la opción de que los actos conmemorativos cuenten con la presencia del presidente francés, Emmanuel Macron.

Collioure, un pueblito a 26 kilómetros de la frontera española, en la costa, fue el lugar donde falleció, el 22 de febrero de 1939, Machado. El poeta, de 64 años, había cruzado a finales de enero el paso entre España y Francia, acompañado de su madre, Ana Ruiz, su hermano José, la mujer de este, Matea Monedero, y el escritor Corpus Barga. Para entonces, ya padecía una grave afección pulmonar y estaba extenuado después de un largo trayecto de huida, desde que en noviembre de 1936 el Quinto Regimiento organizara la evacuación de Madrid. Su madre moriría apenas tres días más tarde, el 25 de febrero. En Montauban, al norte de Toulouse y a casi 300 kilómetros de Collioure, reposan los restos mortales de Azaña, que falleció el 3 de noviembre de 1940 después de casi dos años de exilio en Francia. España perdía a una de las figuras imprescindibles de la primera mitad del siglo XX, y a uno de sus políticos más ilustres, a los 60 años, tras una larga enfermedad, y controlado estrechamente por el régimen colaboracionista de Vichy.

El Gobierno se planteó visitar Collioure en torno a las fechas de conmemoración del 80 aniversario de la muerte de Machado y de la apertura de la frontera francesa a los exiliados republicanos, que se instalaron en campos improvisados de refugiados, como los de Argelès-sur-Mer, Saint Cyprien, Arles-sur-Tech, Barcarès y Prats de Molló. Se calcula que en aquel 1939 ingresaron en el país vecino, huyendo de la represión franquista, en torno a medio millón de españoles, muchos de los cuales malvivieron hacinados en estos campos de concentración, vigilados constantemente, y acabaron muriendo por desnutrición, enfermedades o durante torturas. Algunos, abandonados a su suerte, fueron enviados a los centros de internamiento nazis una vez empezada la II Guerra Mundial.

La única pega, el tiempo

No obstante, el equipo internacional de Sánchez, coordinado por su 'sherpa', el diplomático José Manuel Albares, trabaja en la posibilidad de que el presidente sume, a su visita a Collioure, el próximo 22 de febrero, las playas del exilio y un desplazamiento a Montauban, a la tumba de Azaña. Todo dependerá del tiempo del que disponga finalmente el mandatario socialista. José Luis Rodríguez Zapatero ya rindió tributo al presidente de la II República, pero fue en enero de 2015, cuando había salido del Gobierno.

El Ejecutivo también maneja la opción de invitar a Macron. La visita tendría, así, un doble enfoque, español y europeo, para recordar a todos aquellos que cruzaron la frontera y que acabaron haciendo su vida en Francia y que son parte de ese país, aducen fuentes gubernamentales. En este caso, sí tendría sentido contar con la alianza del jefe del Estado galo. Se trata, de cualquier modo, de "una conmemoración solemne", de un homenaje a una parte de la historia común de los dos países, abundan.

Hay además otra óptica con la que se quiere envolver los actos, "muy emotivos", en Collioure y Montauban, de tributo a Machado y Azaña: se les quiere dar una lectura "esperanzadora", "de pasado, pero también de futuro", ligada a la edificación de la Unión Europea.

Un mensaje que, advierten en La Moncloa, casa con el espíritu "inequívocamente europeísta" del Gobierno, más a las puertas de unas elecciones a la Eurocámara ya muy cercanas —el 26 de mayo— y que afrontan el reto del auge de la extrema derecha, de euroescépticos y de populistas, también en España con la irrupción de la ultraderecha de Vox. Esa proclama también vertebrará el discurso que el jefe del Ejecutivo dirigirá al pleno del Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo, el próximo miércoles, 16 de enero.

En clave interna, Sánchez quiere subrayar su compromiso con la memoria histórica, que recorre su acción ejecutiva desde la moción de censura. De ahí su empeño por la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, aún muy empantanada por los obstáculos de la familia y de la Iglesia, o por la reforma de la ley. Y aunque este viaje al sur de Francia ya se estaba preparando hace tiempo, es innegable que el simbolismo de estos actos sí se realza en este momento, tras el cierre del pacto de las derechas en Andalucía. Los actos toman así otro color.

Parada también en Chile

PP y Vox incorporaron a su acuerdo el compromiso de "promover una ley de concordia que sustituya a la Ley de Memoria Histórica", iniciativa que no figura en el texto firmado por populares y Ciudadanos. El PP de Pablo Casado sí ha cargado en los últimos meses contra la memoria histórica y la decisión del Ejecutivo de exhumar al dictador —aunque se abstuvo en la convalidación del real decreto-ley—, y ha propuesto, precisamente, esa "ley de concordia".

Ese compromiso del Gobierno con la memoria histórica se sentirá en otro acto programado para unos días antes. El presidente viajará a finales de enero a República Dominicana y a México. La visita en este último país tendrá una parte institucional —entrevista con el nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador, el día 30—, otra empresarial y otra de recuerdo y homenaje a los españoles que se exiliaron allí al término de la Guerra Civil. Ese encuentro con los republicanos emigrados y su legado tendrá lugar o bien en el Ateneo Español de México —que ya visitó el ministro de Exteriores, Josep Borrell, el pasado 1 de diciembre, cuando asistió a la toma de posesión del presidente izquierdista— o en El Colegio de México, ambos en la capital, en el DF.

No será la primera vez que Sánchez alce la bandera de la recuperación de la memoria histórica fuera de España. Ya en la gira latinoamericana, a finales de agosto, visitó en Santiago de Chile el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, inaugurado por Michelle Bachelet en 2010, y se reunió brevemente con la senadora Isabel Allende, hija de Salvador Allende, el presidente emblema de la izquierda que fue defenestrado por el golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973. En México, esa reivindicación adquiere más sentido aún, recuerdan en La Moncloa, pues el país se convirtió en un importante refugio para los republicanos españoles que huyeron de la dictadura franquista.

https://www.elconfidencial.com/espana/2019-01-11/pedro-sanchez-tumbas-antonio-machado-manuel-azana-memoria-historica_1751182/