Josefina Samper: sindicalista, comunista y coherente

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Josefina Samper, en un homenaje a Marcelino Camacho en 2010 | JUAN HIDALGO

JOSEFINA SAMPER: SINDICALISTA, COMUNISTA Y COHERENTE

EL MUNDO | RAÚL CONDE | 13-2-2018

El obrero tiene más necesidad de respeto que de pan. Es posible que el aserto que dejó escrito Marx no siempre responda a la realidad. Sin embargo, hay una estirpe de sindicalistas que no han dudado en consagrar su trayectoria a una labor tan dura como necesaria: la dignificación de la clase obrera. A esta tarea dedicó toda su vida Josefina Samper, fallecida este martes en Madrid a los 90 años de edad.

Los obituarios difundidos después de que Comisiones Obreras confirmara su muerte presentaban a Samper como mujer y compañera de Marcelino Camacho. Esto es cierto. Ambos contrajeron matrimonio en diciembre de 1948. Se habían conocido cuatro años antes, cuando el Partido Comunista (PCE) pidió a Josefina que preparara un aperitivo para tres presos que se habían escapado de un campo de concentración. Uno de ellos era el propio Camacho.

Su matrimonio trazó un vínculo que ya forma parte indisoluble de la historia del movimiento obrero en la España contemporánea. Los dos ejemplificaban la simbiosis de una trayectoria entregada a la rectitud personal, la bonhomía machadiana y la coherencia ideológica. Tuvieron dos hijos, Yenia y Marcel. Y ambos sostuvieron una ligazón que se mantuvo impertérrita hasta la muerte de Marcelino Camacho, en 2010. Para el pretérito en sepia de este país, sazonado por la funesta noche del franquismo, queda ya la imagen de Josefina tejiendo los famosos jerseys -los famosos marcelinos- que portaba aquel empleado de la Perkins Hispania que fue encarcelado varias veces y que padeció el exilio durante 13 años. "Las galerías en la cárcel eran muy frías y por eso le hacía esos jerseys", aseguró.

Aquellas prendas de cuello vuelto crearon un estilo en la Transición. Sin embargo, Samper fue mucho más que la esposa del fundador y primer secretario de CCOO. Nacida en el municipio almeriense de Fondón, comenzó a militar en las Juventudes Socialistas a los 12 años mientras trabajaba como pantalonera en un taller de confección textil. Dos años más tarde, se afilió al PCE gracias a un hermano de Santiago Carrillo, al que conoció durante su infancia en Orán (Argelia).

Destacó en la defensa de las condiciones de trabajo de sus compañeras y, junto a otras mujeres comunistas, impulsó el Movimiento Democrático de Mujeres en 1965. El objetivo de esta plataforma era el de ayudar a mejorar las condiciones de los presos políticos. En realidad, se la puede considerar como una de las pioneras del movimiento feminista. Y ello tiene especial relevancia no sólo por su aportación, sino por hacerlo en medio de la dictadura y de una asfixiante falta de libertades.

Su labor fue infatigable. Impulsó una especie de cooperativa dedicada a la fabricación de zapatillas de rafia con la que colaboró en ayudar a familias de emigrados políticos y a la suya propia. Después, como militante del PCE, Samper participó en la distribución de la clandestina España Popular.

Nunca abandonó el compromiso con sus ideas. Tampoco su modesto piso en Carabanchel, al sur de la capital. En 2011 se estrenó en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO un documental dedicado a su figura, que incluyó una entrevista con ella y un texto de Almudena Grandes leído por la periodista Juana Ginzo. Allí, rodeada de camaradas, proclamó: "He sido militante toda mi vida".

Josefina Samper Rojas, sindicalista, nació el 8 de mayo de 1927 en Fondón (Almería) y murió el 13 de febrero de 2018 en Madrid.

http://www.elmundo.es/economia/2018/02/13/5a82ea6fe5fdea6b2b8b45da.html

 

MUERE JOSEFINA SAMPER, MUJER Y COMPAÑERA DE MARCELINO CAMACHO

EL MUNDO | EUROPA PRESS | MADRID | 13-2-2018

La mujer, camarada y compañera del sindicalista Marcelino Camacho, Josefina Samper, ha fallecido esta noche en Madrid a los 90 años de edad, según ha informado CCOO en su cuenta de Twitter.

"Esta noche ha fallecido Josefina Samper, compañera de vida y lucha de Marcelino Camacho, que la tierra te sea leve. DEP", ha escrito el sindicato.

Samper, nacida en el municipio almeriense de Fondón en 1927, comenzó a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas a los 12 años y dos años más tarde se afilió al Partido Comunista de España gracias a un hermano de Santiago Carrillo, al que conoció durante su infancia en Orán (Argelia), a donde tuvo que emigrar con su familia en busca de trabajo.

Un día de 1944 el Partido Comunista pidió a Josefina que preparara un aperitivo para tres presos que se habían escapado de un campo de concentración. Uno de ellos era Marcelino Camacho.

Se casó con el fundador y primer secretario general de CCOO en diciembre de 1948, y permaneció a su lado hasta su fallecimiento en octubre de 2010. Tuvieron dos hijos, Yenia y Marcel.

Josefina, Marcelino y sus dos hijos regresaron del exilio en 1957 y se instalaron en el madrileño barrio de Carabanchel. Ella misma contó en alguna ocasión que eligió ese barrio por su proximidad a la cárcel, intuyendo el futuro que le esperaba a su marido.

Tras varias entradas y salidas de prisión en años posteriores, Marcelino Camacho fue procesado en el llamado Proceso 1001 en 1973, por el que toda la dirección de CCOO fue condenada a prisión. A Marcelino le cayeron 20 años.

En 1975, los condenados fueron indultados por el Rey Juan Carlos y Josefina y Marcelino pudieron vivir su vida y su lucha en favor de los trabajadores fuera de la clandestinidad.

Impulsora del asociacionismo femenino

Militante de CCOO, Josefina Samper tuvo desde bien pequeña vocación por la lucha obrera y contribuyó con sus actividades al asociacionismo femenino.

Junto a otras mujeres comunistas y esposas de presos políticos, impulsó en 1965 el Movimiento Democrático de Mujeres --germen del movimiento femeninista--, que tenía por objetivo ayudar a mejorar las condiciones de los presos políticos.

Como militante del PCE, Samper participó en la distribución de la clandestina 'España Popular' y trabajó de manera ingente en favor de los inmigrantes y los presos políticos.

Tras la muerte de Marcelino, su viuda, que fue galardonada con la Medalla de Andalucía 2016, siguió difundiendo el mensaje de su esposo en charlas y conferencias para que las nuevas generaciones continúen luchando por los derechos de los trabajadores.

"Lo único que quería Marcelino era el bienestar del ser humano desde que nace hasta que muere, luchando y pensando que nada se regala y que todo hay que conquistarlo. Y para conquistarlo, hay que prepararse", afirmaba Josefina en un vídeo elaborado por CC.OO. cuando fue premiada con la Medalla de Andalucía.

http://www.elmundo.es/economia/empresas/2018/02/13/5a82c170468aeb035f8b4...