Irún. El Cementerio de las Botellas, en la memoria

El antropólogo forense Francisco Etxeberria pronunciará una conferencia el día 18, a las 19.00 horas Gure Morada acoge hasta el día 23 la exposición 'Que aflore lo enterrado'

EL DIARIO VASCO | MARÍA JOSÉ ATIENZA | IRUN | 12-10-2017

El local de Gure Morada (calle Izaga, 9 bajo) acoge hasta el día 23 de octubre la exposición itinerante 'Que aflore lo entrerrado', fruto del trabajo de memoria histórica realizado en el fuerte pamplonés de San Cristóbal por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y la asociación Txinparta. La muestra está compuesta por 32 paneles que reúnen textos, reproducciones de documentos oficiales, fotografías y dibujos, así como por una imagen a tamaño natural de una de las tumbas halladas en el Cementerio de las Botellas.

La exposición itinerante tiene por objetivo «recuperar la memoria de los presos que estuvieron recluidos en esa cárcel franquista y que fueron enterrados en la ladera del monte Ezkaba», explica el presidente de Gure Morada, Yokin Uranga.

La muestra hace un repaso de las duras condiciones de vida del penal, donde el hambre, el frío, el hacinamiento y las precarias condiciones higiénicas hacían difícil la supervivencia. Se reproducen cartas de reclusos pidiendo comida a sus esposas. Y también pueden leerse grafitis como: «Aquí pasó más frío que un perro Felipe Pérez Domínguez».

La muestra presta especial atención a la masiva fuga de 1938; la progresiva transformación del fuerte en sanatorio penitenciario antituberculoso y el Cementerio de las Botellas, hallado en la ladera del monte Ezkaba.

Mención aparte merecen las llamadas 'sacas', liberaciones de presos que eran abatidos el mismo día que abandonaban la prisión. Es lo que les ocurrió a los sangüesinos Javier Rocafort, Romualdo Moriones y Juan Mangado, asesinados por gentes de su pueblo que los esperaron a la salida del penal.

El 22 de mayo de 1938 se produjo la fuga de 795 presos. De ellos, 207 fueron asesinados en la captura organizada y enterrados en fosas comunes; otros 14, considerados organizadores, fueron fusilados el 8 de agosto en la Vuelta del Castillo de Pamplona.

Sanatorio penitenciario

A partir de 1939, las condiciones de vida del penal mejoraron. Se abrió una enfermería y comenzó a reducirse el número de presos, hasta quedar unos 1.500 en 1940. Dos años después, el penal adoptó el nombre de Sanatorio Penitenciario de San Cristóbal. La totalidad de los presos enterrados en el Cementerio de las Botellas (131) fallecieron a causa de la tuberculosis pulmonar. El camposanto se conoce con ese nombre porque en cada enterramiento se colocaba, generalmente entre las tibias del fallecido, una botella que guardaba el documento identificativo con su nombre.

Uno de los documentos mejor conservados es el de Andrés Gangoiti Cuesta, fallecido con 23 años de edad, preso número 42, marino de profesión, natural de Gorliz (Bizkaia) y vecino de Bilbao, condenado a 30 años por un consejo de guerra celebrado en San Sebastián por el delito de adhesión a la rebelión.

La exposición 'Que aflore lo enterrado' es un homenaje a los presos del penal, a las mujeres que les auxiliaron y acompañaron, a los familiares y a las localidades del entorno que han seguido manteniendo su recuerdo. Con el trabajo realizado en el entorno Fuerte de San Cristóbal-Ezkaba se ha pretendido, además, «unir investigación y divulgación, con el deseo de que se convierta en un lugar de memoria», añade Yokin Uranga.

Exposición

'Que aflore lo enterrado', muestra itinerante que recoge el trabajo realizado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y la asociación Txinparta en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona) y las exhumaciones efectuadas en el Cementerio de las Botellas.

Lugar y fechas

La exposición puede verse en Gure Morada (calle Izaga, 9 bajo), hasta el 23 de octubre, en horario de 11.00 a 13.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas.

Conferencia

El antropólogo forense Francisco Etxeberria pronunciará una conferencia el día 18, a las 19.00 horas.

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