Trauma y memoria en las víctimas del franquismo. Su transmisión a las siguientes generaciones

El objetivo principal de este libro es intentar mostrar cómo los traumas psicológicos de las víctimas directas del franquismo fueron tan terribles y de tanta duración que, con toda seguridad, no les afectaron solo a ellos, sino que los transmitieron a sus hijos y, con gran probabilidad también a los nietos, que, por tanto, siguen siendo víctimas, indirectas, de la dictadura franquista. Antes de mostrar los procesos psicológicos y psicosociales que subyacen a esto, me parece indispensable analizar las causas primeras de tales traumas, que no fueron otras que la represión franquista y los apoyos sociales e institucionales a tal represión: eso fue lo que hizo que esos traumas permanecieran hasta la actualidad en hijos/as y nietos/as y que las heridas
individuales y colectivas abiertas por la Guerra Civil y la represión franquista aún no se hayan cerrado. De ahí que empezaré repasando con cierto detenimiento la represión franquista (Capítulo 1), cosa necesaria si queremos entender bien el trauma psicológico en las víctimas y en sus herederos.

Dado que el objetivo principal de este libro es analizar los traumas de las víctimas del franquismo y la repercusión que aún tiene ello en sus descendientes, es decir, un objetivo de tipo psicológico y psicosocial, paso enseguida a hacer un análisis de las teorías y la práctica del psiquiatra
palentino Antonio Vallejo Nágera (Capítulo 2), que tan importante fue en la represión franquista. Pero si aún no se han cerrado las heridas que produjo la represión franquista en miles y miles de víctimas y en sus descendientes se ha debido también al tipo de transición que se hizo, transición que abandonó a las víctimas y que no solo supuso una total impunidad para los verdugos, sino que incluso intentó que se olvidaran sus crímenes a la vez que declaraba aún vigentes las sentencias franquistas, incluyendo aquellas que condenaban por rebeldía precisamente a losde las víctimas directas del franquismo fueron tan terribles y de tanta duración que, con toda seguridad, no les afectaron solo a ellos, sino que los transmitieron a sus hijos y, con gran probabilidad también a los nietos, que, por tanto, siguen siendo víctimas, indirectas, de la dictadura franquista. Antes de mostrar los procesos psicológicos y psicosociales que subyacen a esto, me parece indispensable analizar las causas primeras de tales traumas, que no fueron otras que la represión franquista y los apoyos sociales e institucionales a tal represión: eso fue lo que hizo que esos traumas permanecieran hasta la actualidad en hijos/as y nietos/as y que las heridas individuales y colectivas abiertas por la Guerra Civil y la represión franquista aún no se hayan cerrado.

De ahí que empezaré repasando con cierto detenimiento la represión franquista (Capítulo 1), cosa necesaria si queremos entender bien el trauma
psicológico en las víctimas y en sus herederos. Dado que el objetivo principal de este libro es analizar los traumas de las víctimas del franquismo y la repercusión que aún tiene ello en sus descendientes, es decir, un objetivo de tipo psicológico y psicosocial, paso enseguida a hacer un análisis de las teorías y la práctica del psiquiatra palentino Antonio Vallejo Nágera (Capítulo 2), que tan importante fue en la represión franquista. Pero si aún no se han cerrado las heridas que produjo la represión franquista en miles y miles de víctimas y en sus descendientes se ha debido también al tipo de transición que se hizo, transición que abandonó a las víctimas y que no solo supuso una total impunidad para los verdugos, sino que incluso intentó que se olvidaran sus crímenes a la vez que declaraba aún vigentes las sentencias franquistas, incluyendo aquellas que condenaban por rebeldía precisamente a los In militares republicanos que no se habían rebelado. La Ley de Amnistía de 1977, elemento clave de todo el proceso de transición y democracia, dejó las cosas como estaban a nivel judicial: los verdugos no solamente quedaron impunes, sino que las víctimas siguen siendo oficialmente los criminales, dado que las sentencias judiciales franquistas aún están vigentes. Y lo que es peor, esa situación se mantiene hoy día, tras más de cuarenta años de «democracia», a expensas de cómo se desarrolle la Ley de Memoria Democrática, ahora mismo en trámite parlamentario. Esto sí es
una humillación para las víctimas, cosa que jamás reconoce la derecha, tan dada a hablar de la humillación de las víctimas, pero solo tiene en cuenta a las suyas. Por eso he incluido un largo capítulo sobre la Transición y la democracia (Capítulo 3). 

Por otra parte, tras estudiar la relación existente entre memoria, olvido y trauma (Capítulos 4 y 5), veremos con cierta profundidad el tema que constituye el principal objetivo de este libro: la transmisión transgeneracional del trauma en las víctimas de la represión franquista (Capítulo 6). Los capítulos 4, 5 y 6, como se ve claramente, tienen un contenido esencialmente psicológico y psicosocial. Después añado un capítulo comparativo con América Latina que, a contraluz, aclara mucho la triste situación española en este campo (Capítulo 7). Finalmente, el Capítulo 8 se ocupa
de las conclusiones que podemos extraer de los capítulos precedentes y qué vías de actuación positiva podrían tomarse.

Fecha publicación: 
Jueves, 12 Noviembre, 2020