Recuerdos, vida y muerte de un libertario desterrado. Viviendo por las tierras de los Woi Wurrung. "59 años de exilio"

Prefacio
Empecé a transcribir estas líneas el 17 de octubre de 2010, 45 años después de nuestra llegada por este continente. Estamos en primavera australiana, periodo donde se pueden conocer las cuatro estaciones del año. Mirando por la ventana veo un “Ghost Gum Tree”, árbol tradicional de estas tierras con un tronco majestuoso de color gris plateado y unas hojas muy verdes, hacia el fondo el cielo tiene un color gris y se ven algunas nubes negras. Gotas de lluvia salpican por el patio.
Me imagino que el alma desesperada de miles de personas que dejaron en 1939 esa Península Ibérica en la cual lucharon, podía ser descrita con las mismas emociones. Sus corazones grises y sus ojos llenos de lágrimas. Dejaban sus familias y sus ensueños de un mundo más justo en las orillas de esa costa Ibérica o los picos majestuosos de los Pirineos, se lanzaban hacia una nueva aventura. “Llevaban en sus corazones un nuevo mundo”, que desgraciadamente jamás pudieron ver. Muchos perdiendo sus vidas en uno de los más brutales destierros que la historia haya conocido. Otros muriendo por ley de la naturaleza con el deseo de reencontrarse con la familia y los compañeros que dejaron en esa península.
Nunca podremos olvidar el sufrimiento y el dolor de las familias que quedaron en esa España fascista. No solamente por las atrocidades cometidas contra ellos por esos buenos cristianos fascistas, sino por la ignorancia de cómo se encontraban sus prójimos que tuvieron que huir. Hablando por teléfono con mi prima Mari, la mayor de todos los primos, hija de mi tía Carmela -hermana mayor de mi padre-, me mencionó que se acordaba mucho de la abuela María, que siempre estaba triste, llorando y arrastrando los pies, “por lo que le había ocurrido a su Fernandito (el más joven de los hermanos) y que echaba de menos a su Paquito y Vicente”. Mi abuela paterna, murió con el corazón quebrado.
Los párrafos que siguen se pueden dar a conocer gracias a numerosas cuartillas escritas por mi padre a mano o con una máquina de escribir del año de María Castaña que le regaló Paul Dilon, un compañero de trabajo, en febrero de 1966. Esa máquina todavía la conservo. Cuando descubrí estas hojas ya habían fallecido mis padres. No estoy seguro, pero supongo que fue el inicio de compilar mi padre sus memorias y sospecho que se propuso tal proyecto poco tiempo antes de enfermar con el Alzheimer y claro, todo quedó abandonado. Lo que no puedo decir es si algunas o cuantas de esas hojas que relataban las memorias de mi padre fueron destruidas por mi madre, quien, meses antes de morir le entró la manía de quemar muchos documentos y fotos que los dos habían acumulado durante años.
Mi terquedad en reunir estas páginas no ha sido específicamente con la intención de transcribir la memoria de mi padre ni de mi madre quien fue una de tantas militantes desconocidas. Mi deseo es relatar un esquema de las actividades y militancia de esa comunidad de refugiados e inmigrantes libertarios españoles, esparcidos por esas tierras Norte Africanas y décadas más tarde el grupito que logró llegar por estas tierras australianas, dedicando una buena parte de sus vidas a propagar “La Idea” del comunismo libertario, tanto a la comunidad hispano parlante como a las diferentes comunidades establecidas en cada latitud geográfica.
Deseo reflejar los acontecimientos y sacrificios colectivos de miles de personas que sufrieron las consecuencias y peripecias de este exilio libertario español. Exilio que muchos quieren que se olvide o que desaparezca escondido en las páginas de la historia, hasta que llegue el momento que los señoritos de la reacción española puedan decir lo mismo que muchos dicen hoy con relación a los campos de exterminación nazis, “que eso nunca existió”. En particular quiero relatar el procedimiento hacia esos indeseables españoles que desesperadamente huían de la tierra que los vio nacer y más tarde el tratamiento de los hijos que nacieron en ese inolvidable exilio, siendo víctimas del racismo, el nacionalismo y el extremismo religioso, sufriendo constantemente los insultos de sale étranger o fucking wog, las indignaciones y humillaciones. Y todos siempre anhelando la caricia, el calor y el beso de abuelos, padres, tíos, primos y hermanos.
Aprovecho el momento para pedir excusas porque sé muy bien que hay muchas cosas más que se podrían y deberían decir para conocimiento de los que no saben y para recuerdo de los que hayan podido olvidarlas.
Dedico estas páginas a esas familias de refugiados y emigrantes económicos que conocí por las tierras del Magreb durante mi juventud y con los que más tarde conviví por estas tierras de los Woi Wurrung. Todas esas familias contribuyeron en mi desarrollo como ser humano, mi preparación de conciencia rebelde y mi empeño constante por luchar contra todo tipo de injusticia. Pero en particular con mucho calor y recuerdo, dedico estas páginas al colectivo de la Asociación Cultural “Armonía” de Casablanca.
Deseo agradecer a los compañeros del Portal Libertario OACA por su enorme ayuda en revisar y corregir faltas y errores cometidos antes de dar el último paso para poder publicar este trabajo. A mi compañera Margarita por su paciencia y su contribución también en corregir las faltas gramaticales y ortográficas que he cometido en el proceso de completar este trabajo. Sin su apoyo esto no se hubiese realizado, su ayuda ha sido incondicional. Su
labor metódica en convertir las fotografías al sistema electrónico aquí reproducidas, ha sido impecable.
Muchas fotos reproducidas en las páginas que siguen, me fueron enviadas por mi primo Guillermo. Su madre, mi tía Rosario, las tenía guardadas y mi primo las fue encontrando poco a poco. Estoy muy agradecido por su colaboración.
Para mis hijos Adrien Vincent y Melinda Emma, que la vida de sus abuelos les sirva como ejemplo y que sea un faro que les ilumine el camino para luchar contra la injusticia y la explotación. Que tengan la moral y la ética para derrumbar la sociedad presente, y de dichas ruinas, la sensibilidad y la sabiduría para participar en la reconstrucción de un nuevo mundo de paz y justicia en los ámbitos del comunismo libertario.
Vicente Ruiz (hijo)

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Fecha publicación: 
Miércoles, 19 Agosto, 2020