Reconstrucción de la infamia

Conocida es la reflexión de Antonio Machado, a través de su profesor apócrifo Juan de Mairena, sobre el homenaje al soldado desconocido, práctica que desaconseja de modo terminante a sus alumnos y que, tras las últimas gestiones fallidas en torno a los restos de García Lorca y otros inmediatos asesinados por la vesania franquista (presuntamente sepultados en las inmediaciones de Víznar pero no aparecidos en las correspondientes prospecciones), podría conectarse con algunos aspectos importantes del caso singular del banderillero anarcosindicalista Joaquín Arcollas, compañero final del poeta granadino, así como lo fueron al parecer, o según suficientes informes contrastados, el también banderillero y anarquista Francisco Galadí y el maestro del pueblo de Pulianas Dióscoro Galindo.

Antonio Machado le hace decir a Mairena en clase de Retórica: “Nunca debéis incurrir en esa monstruosa ironía del homenaje al soldado desconocido, a ese pobre héroe anónimo por definición, muerto en el campo de batalla, y que si por milagro levantara la cabeza para decirnos: “Yo me llamaba Pérez”, tendríamos que enterrarle otra vez, gritándole: “Torna a la huesa, ¡oh Pérez infeliz!, porque nada de esto va contigo”. Y más adelante ya se verá en concreto por qué se trae a colación tal juicio apócrifo en la cita machadiana completa.

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