La prisión del castillo de Santiago de Sanlúcar de Barrameda: los presos de El Gastor (1939-1940).

El Castillo de Santiago fue lugar de represión desde que en el verano de 1936 los sublevados comenzaron a detener en el depósito carcelario municipal a quienes consideraban desafectos o contrarios al golpe en Sanlúcar de Barrameda. Sabido es que en él estuvieron presos 84 vecinos que, entre los meses de agosto de 1936 y enero de 1937, fueron asesinados por los golpistas. Según el registro de detenidos del depósito municipal, salieron para ser trasladados al penal de El Puerto de Santa María, a donde nunca llegaron.

Menos conocido es que en el Castillo de Santiago también estuvieron detenidos numerosos presos políticos procedentes de otros municipios de la provincia. Aparte de los que eventualmente pudieran haber ingresado a lo largo de los casi tres años que se prolongó la guerra, fue durante la inmediata posguerra cuando los presos de otras localidades fueron enviados sistemáticamente a la fortaleza sanluqueña. Esto ocurrió en el contexto del retorno masivo de huidos, procedentes de los últimos territorios controlados por el Gobierno de la República, que regresaron a sus localidades de origen a partir de abril de 1939. A los pueblos de Cádiz volvieron centenares de hombres y mujeres procedentes de los frentes de Córdoba-Jaén, del oriente de Granada, de la provincia de Almería, de Levante, Cataluña o Madrid, que fueron detenidos en los depósitos municipales a disposición de la Auditoría de Guerra. Las cárceles municipales quedaron colapsadas y para albergarlos hubo habilitar todo tipo de edificios, como la antigua cilla del Arzobispado de Sevilla en Villamartín o una escuela en Algodonales.

 

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