La Guerra Civil y el exilio. Testimonios audiovisuales

La Guerra Civil y el exilio. Testimonios audiovisuales.

Rafael Arias.

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(Página Abierta, 179, marzo de 2007)

El presente artículo pretende ser una modesta aportación al enorme caudal de documentales aparecidos en los últimos años sobre la Guerra Civil y el exilio en formato DVD. No pretendo realizar una exhaustiva selección y disección de ellos, sino tan sólo una breve radiografía, y señalar, cuando ha sido posible verlos, sus líneas argumentales y el enfoque con el que abordan el tema del que se ocupan. Vamos a ello.

Dentro de la colección El laberinto español. Las claves de la historia política y social del siglo XX, producto de un programa de televisión presentado por Jorge Martínez Reverte, conviene destacar en primer lugar el documental Los defensores de la fe, primer y único documental en color rodado durante la contienda. Fue rodado por Russell Palmer, «notable editor estadounidense y estudioso de la Historia mundial». Sin duda, para una guerra siempre recordada por los que no la vivieron en blanco y negro, el color no es sólo una cuestión ornamental, sino que ofrece una perspectiva diferente. Pero la importancia de este documental de 80 minutos no se debe sólo al hecho de ser el primer documental en color sobre una guerra, sino al de estar rodado durante el conflicto, en el que el realizador acompañó a las filas del bando nacional (1), y así ofrecer una perspectiva desde primera línea en la que las batallas aéreas se mezclan con singular armonía con imágenes de soldados marroquíes, la presencia de mujeres en hospitales como donantes de sangre y enfermeras, y la singular aplicación de la cirugía plástica para lo que las bombas han destrozado en los supervivientes. Igualmente, es historiográficamente interesante el contenido de la voz en off, y lo que se desprende de ella (2).

En esta misma colección se puede apreciar otra serie de documentales: España, España, 1922-1939, de Elías Andrés; La batalla del Ebro. Resistir es vencer y La batalla del Ebro. La traición de Munich, ambos dirigidos por Jorge M. Reverte; Extremadura amarga, de Ángel Luis Ramírez; La guerra dibujada, de Amanda Gascó y Xavier Cortés, interesante retrato de cómo los niños vieron y “dibujaron” la guerra que vivieron; Cautivos en la arena. Una historia del exilio, de Joan Sella y Miguel Mellado; Ruedo Ibérico. Radicalmente libre, de Francesc Ríos, sobre los intelectuales que optaron por el exilio; El americano, de Lluis Jené, sobre la mujer durante el franquismo, y Almas sin fronteras. La historia de la Brigada Abraham Lincoln, de Alfonso Domingo y Anthony L. Geist.

La figura de Basilio Martín Patino es fundamental tanto en su tríptico Canciones para después de una guerra (1976), Queridísimos verdugos (1977) y Caudillo (1977), como en la serie de televisión Andalucía, un siglo de fascinación(1996), en la que a través de una serie de documentales ficcionalizados, reconstruye la historia de la región andaluza (3). Sin duda, las tres primeras películas, editadas en DVD, más allá de los problemas que tuvieron para su completa realización y su estreno en salas comerciales (empezadas todas ellas antes de la muerte de Franco, ninguna pudo estrenarse hasta la muerte del dictador), son un impagable retrato de la Guerra Civil a partir de las imágenes conservadas y de la posguerra.

La colección La memoria recobrada (producida por TVE), y con una duración de unos 50 minutos cada episodio, consta de cinco documentales marcados, para bien y para mal (la mayoría de las veces), por la presencia de un personaje que nos lleva de la mano por el tema del documental. A veces, y por desgracia, se resalta más la importancia del personaje conductor en cuestión que el tema a tratar. Los títulos son La tempestad del 36, de Enrique Brasó, conducido por Manuel Rivas; Los del monte, de Alfonso Domingo, presentado por Manuel Gutiérrez Aragón; La carretera de la muerte (Málaga, 1937), dirigido y presentado por Juan Madrid (4); Huesos, de Enrique Brasó, conducido por Pedro Guerra; y Extremadura amarga, de Ángel Luis Ramírez, presentado por Luis Pastor.

Los niños de Rusia, de Jaime Camino (2001), producido por Tibidabo Films. Duración: 91 minutos. Encomiable esfuerzo por retratar al conjunto de niños que hubieron de marchar de España hacia la Unión Soviética durante la Guerra Civil. Polifonía de voces que se superponen, para realizar un retrato de esos niños, del buen recuerdo que tienen de la URSS y, ya de adultos, el desastre que supuso para ellos el descubrir que Stalin fue un genocida, y que es mostrado con concisión y respeto hacia ese gran número de voces que forman este trabajo.

La guerra cotidiana, de Daniel Serra y Jaume Serra (2001), producido por Sagrera TV y Planeta 2010. Duración: 68 minutos. A través del testimonio de 23 mujeres se realiza un recorrido por la II República (breve), la Guerra Civil (amplio) y los primeros pasos de la posguerra (breve), ubicado todo ello en la ciudad de Barcelona. Interesante, porque deja hablar a las mujeres (republicanas y monárquicas) de sus avatares diarios, reflejo de la condición de mujer.

Exilio, de Pedro Carvajal (2002), producido por la Fundación Pablo Iglesias. Duración: 58 minutos. Reportaje bastante insuficiente sobre el exilio de los republicanos españoles durante la Guerra Civil y, sobre todo, tras ella. Demasiado didáctico, unidireccional, con una voz en off abusiva a la cual se ciñen las voces de las personas que aparecen, y no al revés. Acaba siendo contraproducente, pues no produce reflexión y apenas emoción, a pesar de presentarse con un conjunto sugerente de imágenes inéditas provenientes muchas de ellas de archivos rusos.

La guerrilla de la memoria,de Javier Corcuera (2002), producido por Puy Oria y Montxo Armedáriz. Duración: 68 minutos. Interesante documental sobre los maquis centrado en el testimonio de sus supervivientes (ante la lógica ausencia de imágenes de archivo), cuyo mayor interés reside en recorrer con los supervivientes los parajes habitados antaño y recordar su modo de vida, y cómo se sintieron libres mientras pudieron. El hombre que murió dos veces (2004), de Daniel Álvarez e Iñaki Pinedo, es otro documental con el mismo tema: la reconstrucción de la vida de Manuel Girón, guerrillero de la comarca de El Bierzo.

Que mi nombre no se borre de la historia, de Verónica Vigil y José María Almela (2005). Duración: 82 minutos. Retrato del grupo de trece jóvenes –siete menores de edad– que fueron condenadas a muerte en un Consejo de Guerra y fusiladas en agosto de 1939 ante las tapias del cementerio del Este de Madrid y recordadas como “las trece rosas”. Interesante por la presencia y voz de familiares de las fusiladas, pero quizás lastrado por la continua presencia en su primera parte de Santiago Carrillo y por las innecesarias recreaciones de ciertos hechos sobre las voces de los supervivientes y descendientes, a base de ruidos, música e imágenes en claroscuro.

Rejas en la memoria, de Manuel Palacio (2004), producido por Sogecine y Pirámide S.A. Duración: 87 minutos. La historia de los cientos de miles de hombres y mujeres encarcelados tras la Guerra Civil en prisiones y campos de concentración franquistas, de quienes fueron ejecutados y de los trabajos en obras públicas y privadas en los que se empleó a esta población reclusa bajo el sistema de redención de penas. Una visión de los horrores de la Guerra Civil y de la cruenta represión desatada, especialmente con la instauración del régimen franquista, con los testimonios de algunos de los supervivientes, junto con las opiniones de diversas personalidades del mundo de la política, la historia y la cultura.

Otro documental, Los presos del silencio (2005), de Mariano Agudo y Eduardo Montero, producido por Intermedia Producciones, LZ Producciones, Canal Sur Televisión, nos habla también, entre otras cosas, del uso de los presos políticos para proyectos como el que puso en pie, entre 1940 y 1962, un canal de riego en el bajo Guadalquivir (hoy llamado aún el “Canal de los presos”), de 150 kilómetros.

También La memoria es vaga (EE UU, 2005), de Katherine Halper, repasa las condiciones en que los presos políticos vivían y trabajaban en las grandes obras del Estado, con el ejemplo de la construcción de El Valle de los Caídos.

Noticias de una guerra, de Eterio Ortega (2006), producido por Elías Querejeta y Ensueño Films. Duración: 93 minutos. Sugerente relato de la Guerra Civil española a través, siempre que ha sido posible, de imágenes de archivos (la ficcionalización es escasa: imágenes de relleno para dar continuidad al relato, el asesinato de Calvo Sotelo, las manos que teclean una máquina de escribir), con el añadido de una banda de sonido propia, lo cual, en principio, desconcierta, puesto que escuchamos un sinfín de voces desconocidas dobladas, pero también aparecen dobladas voces tan conocidas como las de Franco o La Pasionaria. Para realizar este proceso de ilación en una narración carente de personajes principales, por decirlo de alguna forma, Eterio Ortega utiliza como hilo conductor la radio, que informa, argumenta y apostilla la información suficiente para que los espectadores (sobre todo los más jóvenes) no se pierdan, desde su primera aparición con la convocatoria de elecciones en 1936, para finalizar con el comunicado del día de la victoria del 1 de abril de 1939.

Por último, una reseña de un grupo de títulos que tratan temas similares a los anteriormente expuestos: La mala muerte (2005), de Fidel Cordero y José Manuel Martín; Santa Cruz, por ejemplo..., de Günter Schawwaiger y Hermann Peseckas (Australia-España, 2005); Corazones rojos (2003), de Elisabeth Aranda, y Las fosas del olvido, de Alfonso Domingo, Itziar Bernaola e Israel Sánchez Prieto (2004), que, partiendo de los trabajos de exhumación que se vienen realizando, dan cuenta, con los testimonios de testigos y familiares, de la represión tras la guerra, y del silencio impuesto; Los alzados de Palma, de David Baute y Cirilo Leal (2006), habla de la resistencia republicana al alzamiento franquista en la isla de Palma; La columna de los ocho mil, de Ángel H. García, Antonio Navarro, Fernando Ramos y Francisco Freire (2005), relata la trágica huida de miles de civiles republicanos a través de 100 kilómetros en el territorio del suroeste extremeño ocupado por las tropas franquistas; España, última esperanza, de Karim Helml y Hermann Peseckas (2006), narra la odisea a través de los campos de concentración franceses y alemanes que sufren seis brigadistas internacionales después de dejar la lucha por la República española.

Los héroes nunca mueren, de Jan Arnold (2005): una reflexión sobre la polémica creada por la famosa fotografía de Robert Capa de un soldado alcanzado por una bala que sostiene un fusil con una mano. Muerte en el valle, de Cristina Hardt (1996): la investigación que la directora realiza sobre la muerte de su abuelo, que escondió y auxilió a unos maquis en su casa. Una inmensa prisión, de Carlos Ceacero Ruiz y Guillermo Carnero Rosell (2005): una historia más sobre la Guerra Civil y la represión franquista con el punto de vista y recuerdo de una parte del bando republicano. Los niños perdidos del franquismo (2002), de Montse Armengou y Ricard Belis: la crónica de los niños que vivieron con sus madres en las prisiones franquistas, de los que fueron separados de sus padres y de los que desaparecieron con el levantamiento e instauración del franquismo. El convoy de los 927 (2004), de Montse Armengou y Ricard Belis: el recuerdo de lo sucedido a un grupo de refugiados españoles en Francia que viajaban en un tren interceptado por las tropas alemanas en Angulema y dirigido a Mauthausen. Mujeres del 36: tomando como base el libro de Llum Quiñonero Nosotras que perdimos la paz, esta autora, junto con Ana Martínez, recoge en este documental el testimonio sobre la Guerra Civil y la posguerra de seis mujeres procedentes de distintos puntos del territorio español que vivieron esos años terribles.

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(1) No está de mas señalar los primeros letreros indicativos, que aparecen tras los títulos de crédito: “Destrozada por la lucha entre facciones opuestas, la II República española, establecida en 1931, estuvo condenada desde un principio. En 1936, socialistas, anarquistas y comunistas formaron el “Frente Popular”, que saboteó las elecciones y liberó a 30.000 delincuentes de las cárceles españolas. La consecuente violencia y el derramamiento de sangre lograron que la actividad del país prácticamente se detuviera. Se destrozaron periódicos, se quemaron iglesias y miles de pacíficos ciudadanos fueron atacados y cientos asesinados. Para salvar a España de la ruina, los conservadores se unieron bajo el liderazgo del general Francisco Franco, un veterano de las campañas de Marruecos, a quien se le encomendó la tarea de restaurar la ley y el orden poniendo así fin al caos reinante.

(2) Desconozco si la voz en off es posterior al final de la II Guerra Mundial o si es contemporánea de las imágenes. Sin duda, la punzante voz en off no tiene como aliados a los alemanes (que no aparecen), sino que buscan al enemigo (la Unión Soviética y los “rojos”). Es decir, la Guerra Civil se presenta como una cruzada contra los rojos, una lucha de la democracia frente a la dictadura del proletariado.

(3) Los siete episodios son: 1. El grito del sur. Casas Viejas; 2. Ojos verdes; 3. El jardín de los poetas; 4. Paraísos; 5. Desde lo más hondo I: Silverio; 6. Desde lo más hondo II: El museo japonés, y 7. Carmen y la libertad.

(4) Ver el artículo sobre la exposición Norma Bethune. El crimen de la carretera de Málaga-Almería. Un ejercicio contra el olvido, de Paco Doblas, en PÁGINA ABIERTA nº 150 (julio de 2004).
 

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