Juan Perales León, anarquista de Alcalá de los Gazules

Le daba vida el recordar sus vivencias. Lo marcaron tanto que, a medida que el relato avanzaba, se revitalizaba como si de una medicina se tratara. Era tanto su afán por que conociéramos sus vivencias, que sacaba fuerzas donde apenas ya las había. Lo contó todo. Al menos, todo lo que su memoria fue guardando durante tantos años. Y era mucho. Lo escuché, lo grabé, lo transcribí y os lo presento, resumidamente, intentando trasmitir lo que él me contó durante esa fría navidad en que todas las tardes me senté con él, con el acompañamiento de la grabadora, y como fondo el cantar de los pájaros, canarios y jilgueros, a los que dedicaba las horas del día. Estaba ya muy enfermo. Día a día había ido perdiendo su guerra contra el cáncer.

Fue un referente del anarquismo y del antifascismo en la provincia. De hecho, en un programa de la Junta de Andalucía, Banco Audiovisual de la Memoria, fue grabado y su testimonio consta en el Archivo correspondiente de la Junta de Andalucía. También en esta grabación tuve la ocasión de acompañarle. Otro compañero, amigo, Sebastián Pino Panal, anarquista, fue también grabado dentro del mismo programa. Ambas, al igual que el resto de las realizadas en Andalucía, merecen la pena ser escuchadas. Quiero creer que están disponibles en la web correspondiente.

Fue un referente, igualmente y de manera extraordinaria, para la izquierda de Alcalá de los Gazules. Y no solo del conocido como «el Clan de Alcalá del PSOE», que sí lo fue. A veces, cuando se ha escrito sobre ello, se incide de manera especial en «el electricista» que tanto influyó en la formación y la futura militancia del grupo, minusvalorando, e incluso ignorando, el papel fundamental que jugaron otras personas, nuestros mayores, como el caso de Juan Perales. También, cómo no, otros, en todos los casos, represaliados del franquismo.

Sin él, la CNT en Alcalá nunca hubiera existido. Fue, creo, el único y el último anarquista. Su implicación en que funcionara fue extraordinaria. Siempre se quejó de que aquellos que en su día le acompañaron en CNT, y que después «le traicionaron» yéndose a otras formaciones políticas, nunca habían sido auténticos anarquistas y que no merecían estar en la organización.
 

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