Exposición "Todos (...) los nombres". PANEL 20. La represión en Montemayor (Córdoba)

(…) El Golpe de Estado militar de 18 de julio provocó 25 asesinatos… una represión desproporcionada y sistemática... y la huida de la mayor parte de la población. (…)

Al anochecer del sábado 18 de julio de 1936, unos números de la Guardia Civil procedentes de Fernán-Núñez llegan a Montemayor. Hacen su entrada realizando disparos al aire y se dirigen al Ayuntamiento, donde detienen al Alcalde, Fernando Mata Povedano. A continuación se trasladan al Centro Instructivo Obrero de Oficios Varios, donde continuarán las capturas. Un mínimo de 12 personas fueron apresadas, de las cuales 9 fueron trasladadas a Córdoba. 2 volvieron con vida gracias a unos avales que lograron reunir. Las 7 restantes fueron asesinadas.

Tras el Golpe, más de la mitad de la población huye de la localidad ante el temor de los fascistas. No era infundado. Con el asentamiento de fuerzas de Falange en Montemayor, se llevará a cabo una segunda dinámica represiva desproporcionada y sin precedentes: una cruentísima represión física, vejaciones a mujeres e incautaciones de bienes. Las casas de los huidos serán allanadas y sus enseres, grano y ganado requisados, perdiéndolos así para siempre.

Al menos 29 montemayorenses perdieron la vida combatiendo en el Ejército Popular de la República y 23 cruzaron la frontera hacia Francia tras el desplome del dispositivo defensivo para Cataluña, siendo 2 de ellos exterminados en Mauthausen. El resto de la población que abandonó la localidad sufrió la justicia de los vencedores. Los trabajos forzados, las prisiones y los centros de internamiento franquistas se convirtieron en un auténtico calvario para los derrotados. El resultado fue un mínimo de 5 muertes durante la posguerra en Montemayor.

Algunas de las víctimas de la represión franquista. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: el alcalde, Fernando Mata Povedano, Juan Moreno Santamaría, José María Torres Carmona, Antonio Jiménez Jiménez y Juan Nadales Córdoba; los combatientes republicanos Acracio Gómez Vega, Mayor de Milicias, y Juan Carmona Marín, Teniente; Blas Alcaide Carmona, exiliado en Méjico, y Agustín Martínez Mancha, exterminado en Gusen; Miguel Moral Nadales y Antonio Galán Sillero, víctimas mortales en Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores.

Los montemayorenses que regresaban a la localidad tras la guerra eran internados en diferentes locales habilitados como arrestos y puestos a disposición del Juez Militar. Se les instruía un procedimiento, normalmente sumarísimo y de urgencia (izquierda), y se recababan los informes preceptivos de la Alcaldía, Jefatura Local de FET y de las JONS, Guardia Civil y Cura Párroco (derecha). Caso de que se dictara Auto de Procesamiento, las actuaciones podían terminar con la reunión del Consejo de Guerra para ver y fallar la causa, que se celebraba en audiencia pública (abajo).

Arriba bajo el titular, el cementerio de Montemayor albergó una fosa común en la que fueron enterradas de forma irregular más de 70 víctimas de la represión franquista de pueblos de los alrededores, Fernán-Núñez y Montilla principalmente. Siguiendo la norma de actuación de los golpistas, no se encuentran anotadas ni en el Libro de Cementerio ni en el Registro Civil. Pasadas algunas décadas, la construcción de nuevas sepulturas se hizo necesaria. El lugar que ocupó la fosa hoy lo está por nichos.

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