Exposición "Todos (...) los nombres". PANEL 17. Casares (Málaga)

(...) El pueblo se llenó de mujeres solas: madres, hermanas, novias, compañeras…Todo Casares se vistió de luto. (...)

Casares quedó desierto a finales de septiembre de 1936. Ante la proximidad de las columnas rebeldes, toda la población huyó despavorida hacia Málaga y los pueblos de la costa. Sólo en Marbella fueron acogidos 650 casareños. La conquista de la capital, en febrero de 1937, no les dio muchas opciones. Los que no se lanzaron al camino de la muerte hacia Almería, la «juía», tuvieron que volver. Encontraron sus casas saqueadas y sólo se oían historias de asesinatos y violaciones por las tropas golpistas.

Creyeron que no sufrirían represalias quienes no hubiesen cometido delitos de sangre, pero la gran represión comenzó en cuanto llegaron. Nueve hombres fueron detenidos el 16 de febrero. Se decía que iban a trasladarlos a la cárcel de Algeciras, pero esa misma noche fueron llevados al Cerro de la Horca (en la fotografía monumento erigido), donde fueron torturados, asesinados y enterrados en una fosa común. La mañana siguiente, cuando algunas de sus esposas fueron a la cárcel para llevarles el desayuno, también ellas fueron detenidas y las raparon para escarnio público. Otros treinta y cinco hombres y mujeres fueron asesinados el 5 de mayo. Con el pretexto de ser conducidos a Estepona, los montaron en un camión y fueron conducidos a Arroyo Marín. Dos hileras de sepulturas en un cortinal son los testigos mudos del homicidio.

Asesinados en sacas nocturnas o condenados a muerte por la justicia militar rebelde, otros vecinos fueron fusilados en los paredones del cementerio de San Rafael de Málaga, en Torremolinos, en Marbella o en el cruce de Ojén, Estepona, Algeciras, Cádiz. El pueblo se llenó de mujeres solas: madres, hermanas, novias, compañeras… Todo Casares se vistió de luto.

El mausoleo erigido durante el franquismo en el cementerio de Estepona conmemora los 36 vecinos «de orden y de derecha» que fueron asesinados el 2 de septiembre de 1936 por unas patrullas venidas de la capital, en la carretera Málaga-Cádiz. Diferente suerte siguieron, por el contrario, los restos de los represaliados por las fuerzas franquistas (más de 300), quedando algunos medio enterrados y otros expuestos a las alimañas. En 1958 las familias se opusieron a que fuesen trasladados al Valle de los Caídos. En 2005 el Ayuntamiento erigió dos monumentos en homenaje a las víctimas en las fosas del Cerro de la Horca y Arroyo Marín.

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