Aznalcóllar: Domingo de Ramos 22 de marzo de 1937

De los fusilamientos masivos llevados a cabo entre la población de Aznalcóllar desde la entrada de las tropas de Queipo de Llano el 17 de agosto de 1936, fue el del domingo 22 de marzo de 1937 el más sanguinario que se cometió, por ser como dice la letra de un fandango de Luis Caballero “Un día tan señalado para la cristiandad”, refiriéndose al fusilamiento de su padre que figura con el nº 15 en la lista.

La casa de D. Antonio Flores Tassara en la plaza del Ayuntamiento (hoy convento) fue la antesala de los que fusilaban. Allí una vez detenido pasaban entre 10 y 12 días, tiempo suficiente para preparar los documentos para el juicio sumarisimo cuyo final eran las tapias del cementerio de Aznalcóllar, Sanlúcar la Mayor y Huévar. Estos juicios eran celebrados a puerta cerrada sin defensa, para las acusaciones verbales que hacían vecinos de este pueblo sin que fuese necesario comprobar si eran ciertas porque los veredictos eran todos pena de muerte para los acusados.

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