Anarcosindicalismo y golpe de Estado en el Bajo Guadalquivir: El caso de Sanlúcar de Barrameda

Son muchos los que se han preguntado cómo fue posible que el golpe de estado de julio de 1936 triunfara tan rápidamente en las comarcas del suroeste andaluz. En la anarcosindicalista Baja Andalucía, donde se asentaba el grueso de la regional de la CNT. ¿Cómo fue posible que los poderosos sindicatos de las provincias de Cádiz y Sevilla se vieran impotentes para detener a los sublevados? La respuesta es compleja y no puede despacharse con los argumentos simplistas que se esgrimen en la mayoría de las ocasiones. Uno de ellos, que ha tenido especial fortuna, ha sido el de la incapacidad de la CNT para articular una respuesta coherente. En líneas generales no fue así. Por el contrario, si analizamos con detalle cómo actuaron los militantes confederales podremos concluir que lo hicieron lo mejor que pudieron, aunque con escaso éxito en muchas ocasiones, y de acuerdo con las recomendaciones que, desde meses antes, había hecho el comité nacional si se producía esa situación que se veía como cercana. Fue lo que ocurrió en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda.
 

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