Sevilla. 29 mayo. 69º Aniversario de la muerte de Antonio González Tagua "El Morro". Reconocimiento y Homenaje.

RECONOCIMIENTO Y HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL 29  DE MAYO DE 1950 EN ALGECIRAS

29 Mayo a las 19 horas en CGT-Sevilla, calle Alfonso XII, 26 (Sevilla)

PARTICIPANTES
José Luis Gutiérrez Molina, Historiador.

Organiza:
Confederación General del Trabajo de Andalucía (CGT.A)
Colabora:
Grupo de Trabajo "Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía" de CGT.A)
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Algo sobre el tema:
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Algeciras 29 de mayo de 1950. (I y II)

A primeras horas de la madrugada del 29 de mayo de 1950 dos pequeñas barcas pesqueras, amarradas en un atraque del embarcadero del puerto de Algeciras, estaban listas para recoger y transportar a un grupo de anarquistas andaluces hasta el buque de bandera inglesa que fondeado en aguas gibraltareñas, tal y como había sido acordado días antes, aguardaba su llegada para poner rumbo a Casablanca. La operación, organizada por el Comité Regional de la CNT de Andalucía en contacto con la Federación del Exilio radicada en Tánger y financiada con las aportaciones de las guerrillas que operaban en las sierras de Sevilla, Málaga y Granada, tenía como objetivo sacar del país a la plana mayor del referido Comité Regional así como a varios miembros del provincial de Sevilla y de los comarcales de Jerez de la Frontera y Cazalla de la Sierra, además de cuatro guerrilleros de la Agrupación «Fermín Galán» que meses antes habían abandonado la sierra.

Preparativos y organización del viaje

Desde finales del año 1949 los miembros del Comité Regional de la CNT de Andalucía establecido en Sevilla tenían claro que su situación comenzaba a ser sumamente peligrosa y corrían un alto riesgo de ser detenidos si no lograban abandonar pronto el país, para lo cual habían solicitado durante los últimos meses y en reiteradas ocasiones ayuda en forma de documentación y dinero del Comité Nacional en el Exilio radicado en Francia. En los primeros días de 1950, Antonio González Tagua, Secretario del Comité Regional de Andalucía recibió una comunicación del Comité Nacional mediante la cual le era notificado que la organización no podía enviarle, por carecer de medios, la ayuda solicitada.

En vista de ello y ante la evidencia de que el cerco policial se hacía cada vez más estrecho —sobre todo tras el desmantelamiento por esas mismas fechas del Comité Comarcal de Cazalla de la Sierra y la «desaparición» de Manuel Soto Martín, Secretario de Defensa del Comité Regional— Antonio González Tagua, Juan Caballo y Francisco Garabitas comenzaron a planear la forma de abandonar el país mediante la compra de un barco que los sacara al extranjero. Para planificar el asunto y poner en antecedentes del mismo al resto de miembros de la organización, los tres citados se reunirían en varias ocasiones a lo largo de los meses siguientes —unas veces en el bar «El Punto» en el número 12 de San Julián, otras en «La Flor de Toranzo» de la plaza de Santa Marina y alguna más en el «Sánchez» de la avenida Menéndez Pelayo— con los hermanos Pepe y Antonio Morilla, Francisco Páez Japón (Francisquito) y Juan Palacios Velasco (Juan Montes de Oca), todos ellos miembros del Comité Regional, así como con los cazalleros Demetrio González Cabeza (Alejo) y Dionisio Carreras Ruda (Pepe Banales) quienes se encontraban en Sevilla refugiados y amparados por el susodicho Comité Regional tras huir de Cazalla.
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de: La aciaga noche del 29 de mayo: Algeciras, 1950. de José Antonio Jiménez Cubero.
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Antonio González Tagua
Autor: Miguel Guardado Rodríguez.

Antonio González Tagua, conocido como «el Morro», nació en Morón de la Frontera (Sevilla) en 1903. De profesión jornalero y molinero, pertenecía a la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) de su pueblo. En el verano de 1931, cuando presidía el Sindicato de Campesinos y de Oficios Varios de Morón, a raíz de las movilizaciones obreras que acabaron en enfrentamientos con las fuerzas del orden y la declaración del estado de guerra por parte de las autoridades militares, fue detenido, junto con otros compañeros (Francisco Márquez Olmedo, Antonio Rosado López y José Margalef), y encerrado en el vapor Vizcaya.

En abril de 1932 representó, con otros compañeros (José Margalef, Manuel Salas Hermosín, Francisco Muñoz Bermúdez, etc.), a la Federación Comarcal de Sindicatos de Morón en el Congreso Sindical de Ronda. En marzo de 1933 fue nombrado vocal del Ateneo de Cultura y Divulgación Social recién creado en Morón. En junio de ese año fue detenido, junto con Pedro Fernández Avilés y Juan Luna Martínez, por actividades sindicales, acusado de delito contra la forma de gobierno. El 1 de septiembre de 1933, en una asamblea de campesinas del Sindicato Único de la Mujer Obrera celebrado en el Cine Oriente de Morón, fue elegido miembro de una comisión negociadora para establecer las bases de los trabajos de recogida de la aceituna. Era miembro del taller masónico «Armonía» de Morón de la Frontera. Durante los años de la II República española fue miembro en varias ocasiones del Comité de la CNT de su pueblo.

Con el levantamiento fascista de julio de 1936, formó parte del Comité Revolucionario de Defensa hasta la ocupación de localidad por las tropas franquistas al mando de Antonio Castejón, enviado por Queipo de Llano el 25 de julio.

Después luchó en los frentes de Antequera y de Málaga. En 1937 formó parte de la Federación Regional de Campesinos de Andalucía, encabezada por Antonio Rosado López. El 2 de diciembre de 1937 fue nombrado secretario adjunto de la Agrupación Local Anarquista (Agrupación Local de la CNT) de Sorbas, que se constituyó ese día. Tras el triunfo fascista, huyó por Baeza, Úbeda y Córdoba, hasta que volvió a Morón, donde fue detenido.

Un consejo de guerra lo condena a 12 años y 1 día de prisión por auxilio a la rebelión y posteriormente se le abre un expediente de responsabilidades políticas y otro por el Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo.

En abril de 1939 fue encarcelado en Arahal y, después de unos días, enviado a Morón. En 1940 estaba preso en Sevilla. En Miraflores de la Sierra (Madrid) estuvo en el destacamento penal en trabajos forzados, construyendo el ferrocarril Madrid-Burgos, donde permaneció entre noviembre de 1941 y enero de 1943. Más tarde fue desterrado a Málaga.

Posteriormente vivió clandestinamente en la capital andaluza, donde fue secretario del Comité Provincial y posteriormente secretario de la regional andaluza, en estrecho contacto con la guerrilla de Bernabé López Calle, el Comandante Abril. Durante la madrugada del 29 de mayo de 1950, los guerrilleros de la «Agrupación Fermín Galán» Cristóbal Ordóñez López (Aniceto o Libertario) y José Barea Reguera (Bienvenido o Curicán), y el enlace y guía Francisco Ruiz Barrero, intentaron evadirse a Tánger en una barca de pescadores, pero sufrieron una emboscada de la Guardia Civil y de la Policía Armada mientras esperaban el embarque en un jardín del Hotel Cristina de la playa de Algeciras (Cádiz), muriendo los cuatro.

Fuentes
► J. M.ª GARCÍA MÁRQUEZ y M. GUARDADO RODRÍGUEZ: Morón: Consumatum est. 1936-1953. Historia de un crimen de guerra.
► J. L. GUTIÉRREZ MOLINA y J. M.ª GARCÍA MÁRQUEZ: La represión del movimiento libertario en Andalucía la baja. Investigación inédita, RMHSA de CGT.A.
http://puertoreal.cnt.es/bilbiografia…/2042-antonio-gonzalez...

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Cómo el franquismo acabó con una partida de guerrilleros anarquistas en los años 50

Hubo un tiempo, antes de la llegada de miles de migrantes a nuestras costas en pleno siglo XXI, en el que los propios españoles huían sin rumbo hacia la otra orilla de África.

Desde el Sur de Europa. El investigador José Antonio Jiménez Cubero ha sacado a la luz una historia inédita. La de un grupo de anarquistas andaluces que, desesperados por el cerco policial, esperaron en mayo de 1950 a que el Comité Regional de la CNT en Andalucía organizara su huida hasta la ciudad Casablanca.

Público.es / Sevilla / 12/05/2019 / maría serrano

La operación estaba prevista para el 29 de mayo, pero resultó un auténtico fracaso. Cuatro de aquellos maquis fueron abatidos huyendo de las fuerzas policiales. Dos de ellos fueron fusilados, casi los últimos de los que se tiene constancia en el cementerio de Sevilla en el año 1952. La guerrilla se extinguía de un soplo. El 75 por ciento de sus miembros fueron eliminados. Huían desesperadamente en busca de una salida.

El investigador sevillano, Jiménez Cubero, narra en su investigación “La aciaga noche del 29 de mayo: Algeciras 1950”, cómo “desde finales de 1949, los miembros del Comité Regional de la CNT de Andalucía establecido en Sevilla, tenían claro que la situación comenzaba a ser sumamente peligrosa y corrían un alto riesgo sino lograban abandonar el país”.

Antonio González Tagua, Secretario del Comité Regional de Andalucía recibió una notificación del Comité Nacional del Exilio. “En aquel documento se indicada que la organización no podía enviarle dinero ni documentación por carecer de medios”. Tenían que actuar con sus propios recursos, sin ayudas de ningún tipo, aunque el riesgo los llevara a una muerte casi segura.

La eliminación de la guerrilla en 1951
A finales de 1949 las guerrillas que operaban en Andalucía, La Fermín Galán, la Agrupación Roberto y los restos de la 3ª Agrupación, estaban en su recta final. “Prácticamente todos los Comités Comarcales de la CNT (única organización que aún apoyaba a las guerrillas) de Jerez, Ubique y Cazalla de la Sierra, así como el Regional de Sevilla habían sido desmantelados por las fuerzas policiales de Franco y la mayoría de sus miembros asesinados o encarcelados”. Cubero señala a Público como los informes de la Guardia Civil a comienzos de 1951 indicaban como “la situación empeoraba de mes en mes con la practica eliminación de sus redes de enlace y suministro en la mayor parte de los territorios donde operaba”.

Los Comités Comarcales iban cayendo lentamente en cada uno de los pueblos donde la guerrilla había cobrado una importante fuerza. En Cazalla de la Sierra (Sevilla) “desparecía” Manuel Soto Martín. Y pronto, el resto de guerrilleros no tardó en movilizarse. Jiménez Cubero recuerda a Púbico como varios de ellos, González Tagua, Juan Caballo y Francisco Garabitas comenzaron a planear la descabellada “forma de abandonar el país mediante la compra de un barco que los sacara al extranjero” La desesperación de aquellos días era más que evidente. Y es que tal y como afirma el investigador Cubero, “las sucesivas detenciones de varios de sus miembros terminaron con más del 75 por ciento del movimiento guerrillero borrado del mapa”.

El historiador José Luis Gutiérrez Molina, destaca a Público que el clima de terror que se estableció en aquellos años para calmar la esperanza de la guerrilla era escalofriante. “Cuando terminaban con algunos guerrilleros de las partidas en los montes, dejaban los cadáveres algunas horas en la plaza” de algunos pueblos. El objetivo, era dar una lección a aquellos enlaces que les habían podido ayudar en su devenir en la sierra”. Eran los momentos finales, murieron prácticamente todos. Muy pocos lograron salvar su vida. “Todos ellos iban cayendo en enfrentamientos o son detenidos y ejecutados en Consejo de Guerra. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial ven como los aliados no van a acabar con la dictadura” Intentan salir a través de Gibraltar. Gutiérrez Molina afirma que esta expedición no fue asilada. “Hubo una red de pago y de cartillas de embarque con barcos que operaban en el Estrecho. Incluso algunos por desesperación decidieron salir a nado”.

González Tagua y el resto de guerrilleros utilizaron ese sistema, sin miedo a lo que podían perder. La figura de González Tagua fue muy destacada. Era un luchador anarquista infatigable, no era un guerrillero más que solo se había echado al monte al final de la guerra. Ocupó la Secretaría del Comité Regional de la CNT de Andalucía en un tiempo muy difícil. Y fue condenado en Consejo de Guerra en abril de 1939 y mandado posteriormente a un Destacamento Penal de trabajos forzados en Miraflores de la Sierra (Madrid). “Sabía a lo que se enfrentaba, pero no cejó en su empeño de intentar dar una salida a él y todos sus compañeros”.

Ante la falta de medios por parte del Comité Central, los anarquistas González Tagua, Caballo y Garabitas empezaron a trazar el plan. “Se reunían con los compañeros escondidas en tabernas del centro de Sevilla como fue el bar El Punto, del barrio de San Julián o en la Flor de Toranzo, situado en la plaza de Santa Marina”. Aquellos enlaces también serían duramente represaliados por la policía que quería establecer el clima de terror de 1936. Muchos de ellos pasaron años en la Prisión Provincial de Sevilla conocida como ‘Ranilla’.

En el mes de febrero de 1950, González Tagua, comunica a varios de los compañeros la necesidad de partir hasta la Línea para terminar de hacer los contactos y planear finalmente la operación. Manuel Padilla, miembro destacado del Comité en Jerez, señala la importancia de un traslado inminente de los miembros que se encuentran escondidos en Jerez hasta un escondite seguro en Sevilla.

¿Un fallo de última hora o un chivatazo?
El destino a Casablanca era recurrente en aquellos años. “En Marruecos, tanto en Tánger como en Casablanca, había una nutrida colonia de republicanos exiliados, así como de varias decenas de guerrilleros que habían logrado salir del país, a través de las distintas redes de evasión organizadas por la CNT, desde los puertos de Sevilla y Cádiz”.

El día de antes de la salida, el 28 de mayo de 1950, “dos taxistas parten de Sevilla como enlaces para el traslado de los guerrilleros”. En el coche ‘Pato’ (nombre en clave) de siete plazas, que conducía Miguel El Gordo, condenado por esta maniobra a dos años de prisión, llevaría a su ayudante Antonio El Grifo y a los guerrilleros Juan Caballo, Juan Palacios, Dionisio Carreras y los hermanos Juan y Francisco Muñoz Bermúdez. El segundo coche, Crysler, era conducido por los enlaces Agustín Luna López y Antonio Núñez Domínguez. También fueron condenados duramente como enlaces. En él viajarían, Antonio González Tagua, José́ Barea Reguera, Bienvenido, Juan Virgil de Quiñones, Juanito, Cristóbal Ordoñez López, Aniceto, Antonio Morillas, Francisco Páez y Francisco Garabitos Sánchez.

Los dos coches iban por separado para no levantar sospechas. Y un chivatazo terminó de dar la pista del paradero de las embarcaciones clandestinas. La operación fue asaltada antes de que alguno de sus miembros pudiera embarcar rumbo a Marruecos. “Un grupo de fuerzas de la Guardia Civil los aguardaba apuntando con las armas”. Nada más llegar, fueron tiroteados Antonio González Tagua, Juan Virgil de Quiñones (Juanito), Cristóbal Ordoñez López (Aniceto) y Francisco Ruiz Borrego (El Peque). El resto resultaron heridos y posteriormente condenados en la causa 308/50, que se encuentra, a día de hoy, en el Archivo del Tribunal Territorial Militar Segundo de Sevilla.

Manuel Liáñez fue el único enlace que logró pasar a Gibraltar, y los dos barqueros contratados, de los que no se conoce su identidad. “El resto serían detenidos en los días, semanas y meses siguientes”. Junto a ellos también fueron detenidos y procesados el dueño del bar ‘El Punto’, así́ como varios compañeros, vecinos y familiares que les ayudaron a ocultarse después del fallido embarque.

Los últimos fusilados en Sevilla de los que se tenga constancia

José́ Barea Reguera, alias Bienvenido, fue uno de los dos guerrilleros fusilados en 1952, que formó parte de la Agrupación Guerrillera Fermín Galán. Antonio Núñez Pérez, Bartolo, de la misma Agrupación Guerrillera fue uno de los últimos fusilados de la ciudad de Sevilla. Cubero cuenta que “sería fusilado en las tapias del costado derecho del cementerio de San Fernando de Sevilla el jueves 28 de febrero de 1952”.

La terrorífica maquinaria franquista juzgaría también en la misma causa a la hija y mujer del guerrillero Juan Caballo. Carmen Caballo Granados hacía de estafeta del Comité́ Regional de la CNT de Andalucía. Detenida junto a su madre el 23 de agosto de 1950. Fue Procesada y condenada a cuatro años de prisión de Sevilla. La esposa de Caballo, Isabel Granados Sánchez, corrió la misma suerte, siendo condenada a dos años.

Socorro López Trillo, conocida como Socorrito, era la compañera de Antonio González Tagua. Es otro de los nombres que llama la atención en la Causa 308/50. Fue detenida en su domicilio el 23 de agosto de 1950, pasó varios meses en la cárcel sin llegar a ser procesada. “A mediados de enero de 1951 huyó de su domicilio antes de ser detenida de nuevo por su relación con Tagua”, destaca Cubero en su investigación.

https://www.publico.es/…/franquismo-acabo-partida-guerrille…
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+ información:

El héroe olvidado de Morón.
Antonio González Tagua, asesinado en 1950, llegó a secretario general de la CNT de Andalucía.

Francisco Veiga / Morón de la Frontera / 29 may 2017

La libertad no sale gratis. Estos días se cumple el aniversario del asesinato de Antonio González Tagua, jornalero de Morón de la Frontera que llegó a coordinar la CNT clandestina andaluza en los años 40, y que cosió a balazos la Guardia Civil en Algeciras el 29 de mayo de 1950.

Durante 25 años, los que lo sobrevivió el dictador Francisco Franco, fue imposible siquiera recordarlo. Después, esa inercia ha alejado la memoria de las generaciones más jóvenes a este sindicalista de la aceituna.

Historiadores como Miguel Guardado, coautor de Morón: Consumatum est. 1936-1953. Historia de un crimen de guerra sí se acuerda y explica cómo ya antes de que una emboscada acabara con su vida y la de tres guerrilleros de la CNT cuando trataban de huir, este moronense de 47 años parecía que ya tenía 70: la cárcel y la clandestinidad lo habían envejecido de forma prematura.

Nació, recuerda el historiador, el 7 de enero de 1903 en Morón de la Frontera, hijo de jornaleros. En 1928 se casó con Ana Sierra Núñez, con la que tuvo tres hijos. La pareja vivía en el número 24 de la calle Victoria, aunque el inmueble hoy en pie en esa dirección aparenta ser mucho más moderno. A finales de los años 20 era una casa de vecinos.

En los años de la República González Tagua negocia (1931) con la patronal las bases de la recogida de la aceituna y además preside la Asociación de Oficios Varios La Armonía, antes de que en julio el Gobierno de la joven democracia española lo encarcele dos meses –en el vapor Vizcaya, en el Guadalquivir, recuerda Guardado–. «Se hizo una redada de sindicalistas, sobre todo de la CNT, a la vez que se declaraba el estado de guerra».

En 1933 González Tagua está al frente del Ateneo Cultural, Divulgativo y Social de la CNT de Morón, un local cuya más importante función era la de enseñar a leer a los campesinos sin tierra, que acudían después de su jornada laboral.
De mayo a agosto de ese año, el de Casas Viejas, también acaba en la cárcel, por un delito contra la forma de Gobierno, explica el historiador. Pero la prueba más dura estaba a punto de llegar.

En julio de 1936 este todavía cabecilla local del anarcosindicalismo tuvo que escapar de Morón, que fue tomado por las tropas del comandante Castejón el 25 de julio, explica el portal de memoria histórica Todos los Nombres, impulsado por Cecilio Gordillo. Así que escapa a la zona republicana. Al acabar la guerra la guerra, en 1939, no logra huir, prosigue el historiador Guardado, y comienza su peregrinaje de cárcel a cárcel: Arahal, Morón y, en 1940, Sevilla.

Una condena de 12 años de prisión lo cumple en Miraflores de la Sierra (Madrid), donde trabaja como esclavo en la construcción del ferrocarril Madrid-Burgos.

En 1943 sale en libertad provisional, pero los jefes locales del Movimiento Nacional en Morón no autorizan que vuelva, derrotado, a su pueblo. Recala en Málaga y mientras el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo y el de Responsabilidades Políticas abren nuevos procesos contra él.

Pasa a la clandestinidad. «Estaba realmente en Sevilla, conviviendo con una activista, Socorrito, y organiza la supervivencia clandestina de la CNT. Acaba de secretario del Comité Regional de Andalucía [el que mandaba] del sindicato», explica el coautor de Morón. Consumatum est.
En los durísimos años 40 eso significaba poco más que ofrecer ayuda a los encarcelados, llevar algunas publicaciones clandestinas y coordinar a los movimientos de resistencia y los guerrilleros.

En 1949 la presión policial le plantea la necesidad de huir de España para evitar su detención o asesinato, así que contacta con un grupo de Algeciras –Todos los Nombres documenta una expedición de 13 personas, entre ellos, guerrilleros–. La idea era partir en una embarcación hacia Tánger (entonces, territorio internacional) y de allí a la Europa civilizada. Un chivatazo da al traste con los planes.
La madrugada del 29 de mayo de 1950 dos pequeñas barcas pesqueras, amarradas Algeciras, estaban listas para recoger y transportar a este grupo de anarquistas hasta el buque de bandera inglesa que, fondeado en aguas gibraltareñas, aguardaba su llegada para poner rumbo a Casablanca. La operación tenía como objetivo sacar del país a la plana mayor del Comité Regional de la CNT en Andalucía.

Un destacamento de la Guardia Civil rodea los jardines del hotel Cristina de la localidad y comienza a disparar, con el resultado de cuatro muertos. Los supervivientes irían siendo detenidos desde esa misma noche.

http://elcorreoweb.es/…/el-heroe-olvidado-de-moron-YA3013760

Fecha: 
Miércoles, 29 Mayo, 2019 - De 19:00 hasta 21:15
Lugar: 
CGT. Sevilla. Alfonso XII, 26. Sevilla