Sevilla. 1 de febrero. Homenaje a José Hormigo González

HOMENAJE A JOSÉ HORMIGO GONZÁLEZ

1 de febrero de 2019

El pasado 3 de agosto de 2018 murió José Hormigo González, dirigente histórico del PCE y uno de los organizadores de las CC.OO. en Sevilla.

Hablar de Hormigo es hablar de compromiso social y político, hablar de un luchador incansable por la Libertad y la Democracia, hablar de honradez, tenacidad, entrega y sacrificio, hablar de responsabilidad y también, por qué no decirlo, hablar de una persona entrañable con un gran sentido del humor. De todo eso queremos hablar en el Acto de Homenaje que estamos promoviendo sus compañeros de la Asociación Memoria, Libertad y Cultura Democrática, y a cuya organización queremos invitar a otras asociaciones e instituciones.

Había nacido el 4 de octubre de 1932 en el pueblo sevillano de El Saucejo, en el seno de una familia republicana y socialista. Hijo de Cristóbal Hormigo Cortés, jefe de la policía local, y de María González Oliva, sastra de profesión, con apenas cuatro años vivió el golpe militar-fascista de 1936, y después sufrió la guerra incivil y la represión de la dictadura franquista.

Terminada la guerra, al segundo día de su vuelta al pueblo, el padre es apresado, deportado y recluido en el Centro Penitenciario del Canal de Presos en La Rinconada y, de aquí, trasladado a la Prisión Provincial de Sevilla, donde permaneció más de dos años.

Posteriormente, su familia decide trasladarse a Sevilla en busca de trabajo y un futuro para sus hijos, instalándose en Bellavista, una incipiente barriada compuesta de chabolas, que se va poblando con las familias de los presos políticos del Campo de Concentración de los Merinales.

Cumplido los catorce años, para ayudar en casa, se pone a trabajar de “pinche” en la Colonia Penitenciaria Militarizada de los Merinales. Más tarde trabaja en la corta del río Guadalquivir cargando y descargando arena, en la construcción de unos hotelitos frente a la playa de Mariatrifulca, de aprendiz en una tienda, de albañil, vendiendo carbón...

En 1948, con dieciséis años, entra como aprendiz de mecánico en una de las empresas punteras de autobuses de Sevilla. Aquí empieza a conocer el mundo laboral, los miedos y las dificultades de los trabajadores para reclamar sus derechos, las jornadas de trabajo interminables, los despidos injustos... Con esas duras condiciones de vida, Hormigo va tomando conciencia de clase y, al año de entrar en la empresa, hace su primera reivindicación: un salario de 8 pesetas como aprendiz de 2º año. Acude al sindicato vertical, denuncia a la empresa y gana su primera batalla, además del reconocimiento de los compañeros y el respeto de la empresa. Más tarde trabaja en otras ocupaciones hasta que tiene que cumplir el servicio militar.

En 1955, a los pocos meses de terminar la mili, ingresa en el PCE. Su nombre de guerra será “Lorenzo” y su trabajo, divulgar los materiales del Partido. Hormigo asume también la responsabilidad de orientar y de controlar políticamente las células de obreros y de técnicos de SACA, Astilleros, Hytasa, CASA, Sevillana de Electricidad, Uralita y la construcción, haciendo de enlace con el Comité Local. En 1957 se casa con Paula, el amor de su vida, y lleva a la práctica la política de reconciliación nacional iniciada por su partido: una vez más se mezclan en su vida el amor, la lucha y la libertad, elementos imprescindibles para el progreso y el bienestar de los pueblos.

Trabajando en los talleres “La Marina”, en 1959 promueve y participa en la Huelga Nacional Pacífica y en la llamada “huelga del canasto”. Hormigo está donde está la gente: en las asociaciones, en las peñas culturales y deportivas (promueve la creación de la Peña Sevillista de su barrio), en las fábricas, en el campo, en la Universidad, en el sindicato vertical. Un año más tarde, trabajando en Balbontín, se presenta a las elecciones convocadas por el sindicato vertical, siendo elegido enlace sindical y miembro del Jurado de Empresa.

En estos años crecen las protestas y las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras y también crece la represión franquista. En abril de 1961, descabezado el Comité Provincial del PCE, Hormigo asume, junto a su camarada “Enrique”, la organización del partido en Sevilla. En la primavera de 1962 dirige y canaliza la recolecta de dinero en las empresas sevillanas para ayudar económicamente a las familias de los mineros asturianos en huelga, también asesora y apoya a los trabajadores de ISA y Los Certales en sus reivindicaciones salariales, y se pone en huelga a mediados de mayo coincidiendo con las de los mineros asturianos.

En julio de 1963 Hormigo asiste como delegado sindical al acto de clausura de la sesión Plenaria del Consejo Económico y Social, celebrado en el Teatro San Fernando de Sevilla. Tras el discurso de José Solís Ruiz, Ministro Secretario General del Movimiento y Delegado Nacional de Sindicatos, Hormigo le interpela con las siguientes palabras: “Ministro, ¿por qué no autorizas a que los trabajadores podamos reunirnos en el sindicato?”. El Ministro, ignorante de las consecuencias que en el futuro tendrá su decisión, le responde: “No sólo lo autorizo, sino que lo ordeno”. Aquello fue, como diría su gran amigo Antonio García Cano, “el caballo de Troya” que supuso un antes y un después en la implantación de CC.OO. en Sevilla. Pocos meses más tarde, el 10 de octubre de 1963, la policía lo detuvo en el trabajo, le interrogó, lo maltrató y un juez lo envió a la cárcel.

Tras el fusilamiento de Julián Grimau se produce una campaña de denuncias y repulsa. En Sevilla aparecieron pintadas de “Franco asesino” y se lanzaron miles de octavillas pidiendo amnistía, elecciones libres, libertad sindical y salarios dignos. La policía rastreó por todas partes y detuvo a varios trabajadores, entre ellos, a José Hormigo. Con él se ensañaron los verdugos del régimen: Beltrán, Colina y José Martín, pero Hormigo supo aguantar los golpes y, de momento, no hubo más detenciones. Los que cayeron en esta redada fueron juzgados y condenados a varios años de prisión por el Tribunal de Orden Público. A Hormigo lo condenaron a cuatro años y 50.000 pesetas de multa. Cumplió la condena en la prisión de Jaén y fue puesto en libertad el día 6 de junio de 1968.

Las protestas contra el régimen son constantes, las huelgas, las concentraciones y las manifestaciones de trabajadores y de estudiantes aumentan, la calle comienza a ganarle el pulso a la dictadura al tiempo que el franquismo incrementa la represión, y en enero de 1969 se impl

se implanta en todo el país el Estado de Excepción. Sobre Hormigo hay orden de caza y captura, que se hace efectiva el 8 de febrero de 1971 cuando abandona su refugio clandestino para conocer a su hija Paulita, nacida cuatro días antes. Es conducido a la comisaría de la Gavidia, donde permanece ocho días. Después pasa diecinueve en la cárcel y, tras tres de interrogatorios, lo dejan en libertad.

Unos días después participa en una asamblea de vecinos  y vecinas, convocada por la Junta Colaboradora Municipal en el cine Montecarlo de Bellavista, para tratar las necesidades del barrio: alumbrado público, alcantarillado, asfaltado de las calles, falta de colegios... Días después  ingresa en la Junta Colaboradora elaborando el primer proyecto de señales de tráfico que se instala en el barrio y solicitando terrenos para montar una caseta en las fiestas para recaudar dinero y poder ayudar económicamente a las familias de los represaliados. Tras esta iniciativa y con estos objetivos comienzan a proliferar casetas en las ferias y fiestas de numerosos pueblos y ciudades de Andalucía.

Hormigo impulsa su iniciativa de recaudar dinero para la causa de la libertad, obteniendo buena acogida entre los trabajadores. En El Viso recogen hinojos y los venden a una fábrica, en Fuentes de Andalucía cogen espárragos y los rifan entre los vecinos, en Los Palacios y otros pueblos de la provincia organizan “jornadas rojas”, rebuscan garbanzos, recogen melones, sandías, algodón, aceitunas y otros productos del campo.

El sábado 9 de abril de 1977 es legalizado el PCE. Tras las elecciones generales, celebradas el día 15 de junio, las primeras después de 40 años de dictadura, el PCE obtiene sólo 20 escaños. Comienzan los desencuentros y Hormigo, que tiene mucho prestigio en la organización de Sevilla, se siente incómodo con las presiones que le llegan de las corrientes internas del partido. Es un eurocomunista convencido y fiel seguidor de la política de reconciliación nacional llevada a cabo por Santiago Carrillo, y así lo manifiesta en distintos foros. A pesar de todo, continúa trabajando, llevando las finanzas y asistiendo a distintas reuniones hasta que el PCA disuelve al Comité Local de Sevilla y también al Comité de la Agrupación sevillana del Tiro de Línea al que pertenece.

Hormigo, junto a otros luchadores, monta la Mesa para la Unidad de los Comunistas y, en el año 1987, el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista. El día 15 de febrero de 1991 se llega un acuerdo con los socialistas y se produce el ingreso voluntario de sus militantes en el PSOE. Hormigo, hombre de izquierda, toma la misma decisión en base a que se siente con fuerzas y ganas para seguir luchando por una sociedad más justa e igualitaria.

Conversador infatigable y fuente inagotable de numerosas historias y anécdotas, emprende la tarea de escribir sus memorias a través de dos de libros —Tiempos difíciles. Memorias de un Trabajador, editado en el año 2000, y El silencio de la memoria, en 2009— y varios ensayos y relatos en los que narra gran parte de su vida, incluyendo curiosas anécdotas y sufrimientos personales y familiares. Vivencias que sería muy conveniente dar a conocer a las nuevas generaciones.

En su afán por recuperar la memoria y la dignidad de las víctimas republicanas y de la represión franquista, en mayo de 2005 funda, junto a otros compañeros y amigos, la Asociación Memoria, Libertad y Cultura Democrática, de la que, a su fallecimiento, era Presidente de Honor. Desde su creación, esta asociación ha desarrollado una importante actividad en pro de los valores y principios democráticos, y de rehabilitación pública de las víctimas de la guerra civil y la dictadura: jornadas reivindicativas y culturales, encuentros y exposiciones, edición de libros y folletos divulgativos..., actividad en la que Hormigo ha jugado un papel fundamental como profundo conocedor de esa parte de la historia de España.

Memoria y referente de la lucha por las libertades, nunca pensó en agradecimientos y honores. A pesar de ello, en 2005 es distinguido por el gobierno de la Junta de Andalucía, en nombre del pueblo andaluz, por su entrega a la causa de la libertad y la democracia. El día 10 de octubre de ese mismo año, 73 después de su primera detención, el gobierno andaluz promueve unas jornadas en Jaén en homenaje a los presos y presas del franquismo que estuvieron encarcelados en la prisión de esa ciudad –unas 4.000 personas– entre los que se encontraba Hormigo, y el 25 de febrero de 2007 recibe el reconocimiento y el cariño de sus compañeros y amigos en un emotivo acto celebrado en el pueblo sevillano de Alcalá del Río.

José Hormigo González –alias Lorenzo y Evaristo en la clandestinidad– mostró siempre una capacidad de sacrificio y valentía, de heroísmo y humanidad, que le permitió luchar toda su vida por la libertad y la democracia, por acabar con el franquismo y llevar a la práctica la reconciliación nacional, sacando siempre fuerzas para seguir por la senda de la democracia y el socialismo.

Por todo ello, y para que su lucha siga siendo fuente de inspiración y compromiso para las nuevas generaciones, la Asociación Memoria, Libertad y Cultura Democrática organiza un acto de reconocimiento el día 1 de febrero, a las 18 horas, en el Centro Cívico de Bellavista. En este acto colaboran el Ayuntamiento de Sevilla, la Fundación de Estudios Sindicales y Cooperación de Andalucía y la Asociación de Vecinos Unidad de Bellavista.

Fecha: 
Viernes, 1 Febrero, 2019 - De 18:00 hasta 20:00
Lugar: 
Centro Cívico Bellavista (Sevilla)