Isabelino Barbero Moreno

En recuerdo a la memoria de mi abuelo Isabelino. Para mí fue un héroe, un luchador y un defensor de sus ideales y principios, en honor a su memoria y de los que lucharon con él.

Isabelino Barbero Moreno, hijo de Francisco Barbero y de Petra Moreno, nacido en Hinojosa del Duque (Córdoba) el 8 de julio de 1914, en la calle Duque de Rivas nº 70, trabajaba en el campo, labrador, hasta ser destinado por su reemplazo de 1935, tallado el 17 de febrero de 1935, con 21 años, al Regimiento León nº 6 de Infantería de Madrid.

Según me contó mi abuelo antes de fallecer y pude escribir algo de sus memorias (el resto he ido obteniéndolo investigando y con ayuda de personas desinteresadas como José Luis Morro, Eliane Ortega y Manuel Torres, a quienes estoy agradecida), cuando estalló la guerra en julio del 36 estaba de permiso en Hinojosa del Duque y vecinos de un pueblo cercano llegan en un camión el día de Santiago que había fiestas y se produce una masacre en la plaza del pueblo de la que escapan Isabelino y un hermano. Los persiguen hasta la noche, a sus padres les dicen que los habían matado, que habían disparado y los daban por muertos, permanecen desaparecidos durante 3 días hasta que regresan a su casa e Isabelino se vuelve para Madrid. Un hermano de la llamada quinta del biberón se lo arrancaron a su madre y se lo llevaron al frente de Teruel y nunca más se supo de él.

Cuando el gobierno nuevo que entra, el gobierno de Negrín le ordena que se aliste en la fuerza que mejor le conviniese, y pasó de su regimiento León nº 6 al Batallón José Díaz en Madrid, un batallón formado principalmente por evadidos andaluces, por comunistas y anarquistas, encuadrados bajo el mando de Líster. En esta unidad permaneció y participó en todos los frentes hasta el 4 de enero de 1937 que sufrieron un ataque (posiblemente en la batalla de la Carretera de la Coruña) y le hirieron de bala atravesándole todo el cuerpo. Según testimonio de su hermana Carmen, llevaba las tripas en la mano literalmente. Lo ingresan en el Hospital Provincial de Madrid, y a los 3 días de herirle le operaron: un jefe le vio y dijo «este hombre está medio muerto» y le operó de urgencia salvándole la vida. Estuvo 6 meses en hospitales, entre ellos en el hospital de campaña de Hinojosa del Duque para su recuperación.

Cuando se recuperó con el alta 1 junio, estuvo 8 días de permiso en el pueblo y después ingresó a la fuerza que pertenecía, 11 División, 9 Brigada Mixta, Batallón 1, por haber desaparecido el Batallón José Díaz, para prepararse para el ataque a Brunete.

Sobre el 6 de junio de 1937 estaban los preparativos para el ataque en Madrid y el 6 de julio iniciaron el ataque a Brunete, luego a Villanueva la Cañada y Villanueva del Pardillo. Pasa a la Batalla del Ebro, lo cruzó y estuvo 3 meses en las líneas del Ebro. Avanzaron los nacionales y fueron a Aragón, que terminan perdiéndolo. En el Ebro lo cogió un teniente pagador del 1 batallón como de enlace y pasó el Ebro, así consigue pasar el río y salvar la vida.

«En Aragón antes de perderlo, asomaron 30 pavas». Me contaba que llamaban pavas a los aviones de bombardeo y que les atacaron. Perdieron Calaceite y Valjunquera, y en la retirada entre esos pueblos había una batería antiaérea, la usaron y en el tiroteo partieron la cola a una pava, que iban de 3 en 3 y la de al lado también cayó. Tuvieron que retirarse «porque achuchaban los nacionales».

La retirada fue para Cataluña (Lérida) e intentaron recuperar la ciudad atacándola el 24/12/1939 con lo poco que tenían (cócteles molotov y armas ligeras) y les respondieron 27 tanques alemanes. Decía que no podían hacer ya nada y tuvieron que correr para la frontera de Francia y entraron el 9 de enero de 1939.

En la retirada hacia la frontera, no irían más de 10 soldados. Mi abuelo me contó que entre ellos iba un paisano y que era hermano de la que luego sería su esposa, Margarita. Los persiguen los nacionales y se refugian en un pajar cerca de la frontera. Entraron y dispararon a todos menos a Isabelino, que se refugió en la parte superior, entre las balas de paja, porque decía que era mejor. Los demás no quisieron y fallecieron.

Pasa la frontera solo, andando y con un metro de nieve. Recuerda que pasó mucho frío, los aldeanos le ayudaban durante el día para refugiarse y la noche para caminar. Consigue entrar en Francia ocultando una pistola que posteriormente le salva la vida según testimonio suyo. Lo reclama una familia francesa para trabajar en sus tierras y allí permanece hasta que tuvo un encontronazo importante con un francés y lo internaron en un campo de concentración (Récédebou) y allí estuvo en batallones de trabajo sacando pólvora de la 1ª Guerra Mundial del interior de lagos.

En unas revueltas por huelga de hambre lo detienen por instigador de dichas revueltas y lo envían al campo de concentración de Vernet en febrero de 1941, un campo de represión donde los franceses internaban a los «indeseables», para posteriormente ser deportado el 14 de abril del mismo año al campo de Djelfa en Argelia. Era uno de los campos más duros de la Segunda Guerra Mundial, campo de trabajos forzados y de represión, donde no hacía falta cámara de gas: los dejaban morir de hambre, enfermedades y parásitos. Mi abuelo me contaba que estaban comidos a piojos, si intentaban escapar estaban el desierto y sus 55 grados de día y sus 15 bajo cero de noche y los guardianes argelinos, que además actuaban de caza‐recompensas.

Para alimentarse se comía los nudos de las cuerdas de esparto, cuando le obligaban a fabricar alpargatas de esparto. Les daban de comer como a animales, les echaban la comida en un bidón donde tenían que comer varios y dormían en un marabú, que son como tiendas de campaña; dormían varios apelotonados. Se refrescaba chupando las vías del tren según contaba. Según Isabelino contaba, les obligaban a construir vías de tren en ese campo y las saboteaban. Puede que los trasladasen a construir dichas vías, ya que el propio campo de Djelfa no estaba hecho para ese tipo de trabajos. Como ya he comentado, era un campo de represión de extrema dureza.

Un campo de represión que relata en sus poemas «Diario de Djelfa» el escritor español Max Aub, con el que Isabelino compartió campo. Comparte campo también con otros muchos republicanos, brigadistas y judíos, entre ellos su paisano Fernando Medina de Serena (Tío de Joaquín Chamero), natural de Belalcázar (Córdoba) y fallecido recientemente (marzo de 2019).

En 1943 es repatriado a España. A su vuelta llegó con raquitismo y otras secuelas psicológicas, no habló de lo sucedido en mucho tiempo por la dureza de sus experiencias, y en agosto se casa con Margarita y se van a trabajar a un cortijo fuera de su pueblo natal huyendo de la represión del momento.

Primer apellido: 
Barbero
Segundo apellido: 
Moreno
Nombre: 
Isabelino
Municipio: 
Hinojosa del Duque
Provincia: 
Córdoba