Dolores García-Negrete Ruiz Zarco

Biografía de una comprometida defensora de la libertad y la democracia

Dolores García-Negrete Ruiz Zarco era natural de Alcalá la Real, casada con Federico Castillo Extremera, médico de profesión natural de Castillo de Locubín y uno de los personajes más populares de su tiempo sobre todo en la capital donde fueron muy conocidos. Federico Castillo fue muy respetado no sólo en el ámbito médico, también por su compromiso social. Responsable provincial de Izquierda Republicana, fue diputado a Cortes por la citada formación política y a su muerte, ocurrida en Madrid en noviembre de 1936 debido a un cáncer de garganta, ostentaba la presidencia de la Diputación Provincial de Jaén.

El matrimonio Castillo-García Negrete formó una prolífica familia. Dolores llegó a parir nada menos que veintitrés veces habiendo conseguido reunir vivos a catorce de sus hijos. Al final de la guerra vivían once. Dolores, como tantas mujeres de su tiempo, educó a sus hijos en un ambiente cristiano (todos ellos estudiaron en colegios católicos: Santo Tomás, San Agustín, La Gota de Leche y Las Teresianas en Jaén, y San Bartolomé y Santiago en Granada, y todos fueron bautizados y confirmados). Lo insólito de la familia Castillo era cómo, aun siendo una familia acomodada de médicos y estudiantes universitarios con suficientes recursos económicos, mostraron una fidelidad incuestionable a la causa republicana y la defensa de los sectores sociales más desfavorecidos. Así lo reconoció Dolores, de forma valiente, en su primera declaración al ser detenida:

Ingresé en el partido comunista a principios de 1937 sin que hasta entonces haya profesado tales ideas, aunque siempre he sido amiga de los pobres y de la familia liberal

Sacar adelante a familia tan numerosa requería un esfuerzo extraordinario. Su domicilio en la calle Bernabé Soriano nº 10 de Jaén, lugar donde se encontraba la consulta médica donde ejercían la medicina Federico y sus hijos, fue lugar de encuentro de estudiantes, políticos y comunistas, también de intelectuales y artistas, pero también de pobres y menesterosos que carecían de recursos para pagar la asistencia médica. En cambio la posición social y el nivel cultural de esta familia republicana fueron circunstancias que el régimen franquista consideró como un problema hasta el punto de referirlo en los informes que la Falange elevó al juez al concluir la guerra:

La denunciada y sus hijos constituyen uno de los principales elementos responsables de la revolución roja por su nivel intelectual y buena posición económica y su incontenible odio hacia todo lo que representa orden social y tradición.

La actividad política que desarrolló su esposo, al que siempre apoyó, y la influencia de sus hijos mayores (Federico y Manuel, también médicos) más próximos a las teorías comunistas, empujó a Dolores hacia la lucha política.

A Dolores el inicio de la guerra le sorprendió en Madrid donde se encontraba con su esposo que estaba siendo tratado del cáncer que padecía. En la capital de España, días antes del Levantamiento, conoció el atentado contra el teniente de asalto José Castillo Sáenz de Tejada, familiar de Federico, también natural de Alcalá la Real, que sería asesinado en Madrid por un grupo de falangistas el 12 de julio de 1936. Crimen que fue vengado con el atentado sobre José Calvo Sotelo cuatro horas más tarde. La muerte de su esposo sumergió a Dolores en un profundo desconsuelo pero, ante los gravísimos acontecimientos tras el golpe de Estado, lejos de amilanar su ánimo decidió dar un giro a su vida y continuar las iniciativas de su esposo en la lucha por la libertad.

A su regreso de Madrid desarrolló una intensísima actividad política, sin duda influida por su hijo mayor. Se afilió al partido comunista del que Federico (hijo) era miembro fundador en la capital, volcándose por entero en la defensa de la legitimidad republicana. Surgió, de esta forma, una nueva Dolores, muy distinta a aquella madre de familia, discreta y católica. La decisión de esta mujer de movilizarse en la defensa de la democracia en detrimento de la Iglesia en la que tanto creyó, fue mal vista por algunos sacerdotes de Jaén que le acusaron de “haber perdido la razón” por abandonar su línea anterior. El sacerdote Francisco Serrano Pardo dijo que “la inculpada era un persona buena y religiosa, se portaba bien con sus hijos educándolos cristianamente (...) pero desde la guerra cree que no está bien de la cabeza”. Su confesor, el sacerdote Blas Moreno Covaleda, que además bautizó a todos sus hijos, declaró “que con anterioridad al Movimiento era una persona buena y religiosa creyendo que desde la muerte de su esposo ha perdido la razón por la actuación política que ha tenido, pero a pesar de ello cree que sigue con sus buenos sentimientos”. Como es habitual tras una guerra civil, los vecinos se repartieron versiones distintas y cada cual emitió una opinión en función del aprecio o antipatía que sintiera hacia el procesado o los rencores acumulados durante la guerra e incluso antes de ella.

Dolores García-Negrete fue Consejera (diputada) de la Diputación Provincial de Jaén y creó una célula comunista en el barrio de San Ildefonso (la nº 10) de la que fue su responsable. A su domicilio acudían con frecuencia dirigentes comunistas como Cristóbal Valenzuela Ortega (secretario provincial del PCE), José Aroca Núñez (concejal comunista y anterior secretario provincial), Lupiáñez o Julio Gómez Blanes (profesor de idiomas del Instituto y muy amigo de su marido), entre otros.

Dolores movilizó a las mujeres republicanas y fundó la Asociación de Mujeres Antifascistas de Jaén de la que fue su presidenta en un intento de potenciar el papel de la mujer en la guerra que se libraba en aquellos momentos. Les instaba continuamente a colaborar en la defensa de la república. Haciendo gala de una actividad sorprendente, presidió la “Campaña de Invierno” del Socorro Rojo Internacional (S.R.I.) en la provincia con el fin de recoger ropas y vituallas destinadas a los soldados republicanos en el frente. Para ello utilizó los micrófonos de Radio Jaén (entonces llamada “Estación Radio Jaén, E.A.J.-61”) a través de los cuales arengaba a los ciudadanos promoviendo la solidaridad con emocionados discursos “haciendo un llamamiento al corazón de las esposas, madres e hijas para que se acordasen de los que pasaban frío en el frente al objeto de que facilitasen ropas”.

El Gobernador Civil anunciaba al director de Radio Jaén la participación de Dolores García-Negrete:.

Camarada director de Radio Jaén.

Salud.

Mañana martes y a continuación de las noticias que a las 9:15 de la noche facilita la Subsecreataría de Información y Propaganda y que transmite Radio Barcelona, pronunciará desde esta emisora de Radio Jaén una interesante alocución la Presidenta de la Comisión Provincial Pro-campaña de Invierno para asistencia del combatiente iniciada por el S.R.I., Dª Dolores García-Negrete, viuda del inolvidable Castillo Extremera.
Jaén, 20 de diciembre de 1937.

Así se expresaba Dolores García-Negrete en un llamamiento público a través de la radio:.

Camaradas de la retaguardia.

Salud.

En nombre de la Comisión Provincial designada por el S.R.I. para intensificar la campaña de invierno, voy a permitirme dedicaros una breve alocución.
Ha llegado la estación de las nieves, los hielos y las escarchas, de los cierzos y los relentes que congelan la vida, y el combatiente tiene frío; el combatiente necesita contrarrestar las inclemencias del invierno. Desde luego es imprescindible que se sepa para ensalzarlo, para glorificarlo, que la elevada moral de nuestros combatientes está dispuesta a soportar los más terribles rigores sin decaer un momento. Saben por lo que luchan, tienen plena conciencia de su responsabilidad y absoluta confianza en la retaguardia, siente el calor de la solidaridad con la que la retaguardia cuida de procurarle, entre otros elementos indispensables, los de abrigo para contrarrestar las crueldades invernales. Y esa confianza, que no podemos defraudar, lleva aliento confortador a su espíritu, calor a sus ateridas carnes e indomables bríos para pelear hasta vencer a los traidores que dieron paso a la invasión devastadora, humillante, tiránica.

De ahí la campaña de invierno del S.R.I. que unifica y vigoriza esta acción ineludible de atención moral y material asistencia al combatiente. ¿No ha pensado nunca, camarada, en la tragedia que supondría un eventual avance enemigo? ¿En lo que sería de ti sometido a la ferocidad fascista? Pues bien, no olvides que el combatiente, en las trincheras, brinda diariamente su vida por evitarte hasta la zozobra de que pueda acaecer semejante calamidad y corresponde a su ingente sacrificio, prestando tu modesta ayuda a sus apremiantes necesidades.

Una prenda para el frío, un donativo para adquirirla constituyen el mejor argumento para la obligada reciprocidad de la vanguardia heroica, con la inapreciable vanguardia que está labrando nuestra victoria.

Obrero, aporta un jornal a las exigencias de la campaña de invierno organizada por el S.R.I.

Empleado, no regatees un día de haber para mitigar incomodidades a los que defienden con las armas tus justas reivindicaciones.

Sindicatos, partidos políticos, organismos todos afectos a nuestro régimen republicano: formad comités en el seno de vuestras entidades pro-campaña de invierno del S.R.I. y rivalizad en esfuerzos y desprendimientos que contribuyan al más lisonjero éxito de esta grandiosa empresa.

Y tú, mujer española, ejemplo universal de sublimes abnegaciones, no puede faltar tu decisivo concurso en esta magnífica campaña por el triunfo definitivo de la soberanía del pueblo, la redención del trabajo y el libre desenvolvimiento de las ideas humanitarias.

El llamamiento dio su fruto porque a los pocos días (noche vieja de 1937) se repartieron en los frentes próximos a Jaén 50.000 cajetillas de tabaco, 200.000 piezas de dulces, 6.000 litros de aguardiente y ropas de abrigo a los sectores más necesitados. Junto a estas entregas, otro mensaje radiofónico de Dolores felicitando a los soldados que pasaban el año nuevo en la soledad de las trincheras:.

Es para mí un elevado honor y a la vez motivo de íntima satisfacción dirigiros un entrañable saludo en esta noche de grandes añoranzas y halagadoras promesas. Pero más que la presidenta de la Comisión Provincial de la Campaña de Invierno, os habla con toda el alma una madre que tiene en los frentes a siete hijos dispuestos a dar la vida por la redención de España única y eterna.

Recoged en esas fervientes palabras mías todo el cariño de vuestras madres, de vuestros seres más queridos y que ellas os sirvan de estímulo para alcanzar en plazo breve el triunfo definitivo sobre el fascismo internacional, azote de la civilización.

Salud camaradas.

Y felicidad en el año nuevo.

Su obsesión fue facilitar cobijo y abrigo a los más necesitados. Su labor con el Socorro Rojo Internacional fue incansable organizando rifas benéficas, subastas y envíos humanitarios. El mismo Miguel Osuna, falangista Secretario de Orden Público del Gobierno Civil en la posguerra (quien, por cierto, no se prodigó precisamente en emitir informes favorables de los republicanos que estaban siendo procesados) reconoció que Dolores también se acordaba de los presos derechistas:.

La referida Dolores durante el periodo rojo repartía ropas a los más necesitados e incluso a los detenidos de carácter derechista en la cárcel provincial.

El periodista Antonio Jiménez Jiménez (“Argos”) se refería a la labor de las mujeres de Jaén en su sección “”El suceso del día” del periódico “Democracia” tras su visita a los locales del S.R.I. y al de los “Amigos de la Unión Soviética” en los que se almacenaban las donaciones:.

[…] Hay allí, en aquel rincón, un regalo especialmente emotivo. Es un abanico de filigrana. Su parte artística no me interesa profundamente, lo que me llegó al alma fue su dedicatoria: “de una madre de once comunistas, siete de ellos en el frente”. En efecto, la señora de Castillo Extremera no pudo enviar otro regalo a la URSS. Hasta el abanico sobraba. Sólo con la tarjeta enviaba una pócima formidable. Madre de once hijos marxistas, madre de siete combatientes, como esta madre hay muchas en España. Madres de camaradas marxistas, madres de republicanos, madres de anarquistas… En esta tarjeta emotiva, sentimental, poemática, va un saludo emocionado de las madres jiennenses. Saludo escrito con lágrimas y acaso con sangre.

¡Benditas madres españolas, mil veces benditas!

Con las incautaciones de bienes y útiles de hogar que se realizaron por orden gubernativa a los elementos desafectos, el Sindicato de Mujeres de la UGT (al que también pertenecía) organizó subastas entre el campesinado destinándose los fondos recogidos al Socorro Rojo.

El trío formado por Dolores y dos de sus hijos, Federico y Manuel, se convirtió en el puntal más influyente del partido comunista en la provincia de Jaén. Días antes de concluir la guerra, el 5 de marzo de 1939, los socialistas, tras el golpe de efecto del Coronel Casado, dieron orden de anular la influencia comunista y aquel día, tanto Dolores como sus hijos, fueron detenidos en su propio domicilio junto a otros comunistas.

A la conclusión, y tras la entrada de las tropas nacionales, Dolores fue inmediatamente encarcelada. Sus hijos intentaron una huida infructuosa al exilio pero finalmente serían detenidos y conducidos a la prisión provincial de Jaén.

Dolores, que no se marchó de Jaén porque creyó que nada debía temer, fue encarcelada antes que sus hijos (26 de agosto de 1939), pero no tuvo la suerte de ellos y sería condenada a muerte a los cuatro meses de su detención. El texto de la sentencia contiene párrafos que hablan por sí solos sobre la “independencia” del Tribunal y la ausencia de garantías de un juicio justo: .

[...] al principio de la dominación marxista falleció su esposo y desde entonces se convirtió en una verdadera hiena con numerosa prole.

En realidad se le condenó a muerte por su filiación comunista y por sus cargos políticos, no por sus acciones, pues éstas estuvieron centradas, sobre todo, en labores humanitarias. Se le consideraba una dirigente y, al igual que se hizo con todos los responsables políticos prendidos, a cada uno se les consideró culpable de todos los crímenes que se hubiesen cometido en la provincia de Jaén, aunque no existiesen pruebas de cargo evidentes (“era una de las principales cabezas de la revolución roja y responsable, por consiguiente, de cuantos crímenes y desmanes se cometieron en esta capital y su provincia” –decía la sentencia).

El colmo del absurdo lo encontramos en la última parte de la sentencia cuando se acusaba a los dirigentes republicanos haberse resistido al Levantamiento y no haber permitido que triunfara el golpe de Estado de forma inmediata:

Las actividades desplegadas por la procesada [se enumeran] son, aparte de una adhesión eficaz, clara y evidente a la rebelión marxista que tanta sangre a costado a España, actos que han contribuido a favorecerla de manera tan positiva que sin la colaboración de las organizaciones que la procesada dirigía y sin la labor intensa, hipócrita y tenaz de esos destacados elementos, la subversión hubiera durado apenas unos días y se habrían ahorrado caudales de sangre heroica.

Parece ser que los que se alzaron en armas contra un régimen democrático, esperaban, además, llegar al poder sin resistencia alguna. Dolores García-Negrete fue condenada por oponerse a la revuelta insurgente y apoyar, desde la retaguardia, a la vanguardia republicana, lo que justificó su eliminación física inmediata, pues el régimen de los vencedores tipificó de “rebelión marxista” a la oposición frontal a su rebelión militar contra el sistema. Una extraordinaria paradoja histórica.

A las seis de la madrugada del 1 de marzo de 1940 le fue leída la sentencia en la prisión provincial de Jaén. Acto seguido entró en capilla sólo unos minutos, porque en seguida fue conducida al cementerio municipal de San Eufrasio. Dolores era una mujer muy conocida en Jaén y la dignidad con la que salió de la cárcel estremeció al piquete de ejecución. No debió ser fácil para aquellos hombres armados disparar contra una mujer maniatada. A las siete en punto de la madrugada, cuando fue apeada del camión junto a la cantera del cementerio, el oficial que comandaba el piquete, en un descuido de la mujer, le disparó un tiro en la nuca, seguramente para ahorrarle sufrimientos y evitar el disgusto de sus hombres. Según testimonios recogidos el cuerpo sin vida de Dolores García-Negrete Ruiz Zarco se desplomó y en su caída manchó de sangre una gran losa de la cantera que lindaba con el cementerio. Aquella mancha negruzca quedó durante muchos años en la piedra. Dicen que los canteros, que conocían perfectamente el origen de la mancha, respetaron la piedra y no hicieron uso de ella quedando tal cual hasta hace pocos años.

Han transcurrido casi setenta años y, hoy, las palabras que pronunció Dolores García-Negrete al ser encarcelada se hacen más significativas: “de la cárcel saldré a hombros o al patíbulo”. Desgraciadamente para ella llegó el patíbulo porque tuvo la mala suerte de pertenecer al bando perdedor. De haber caído en el bando contrario su labor se hubiese visto encumbrada y publicitada hasta el heroísmo.

Fuente: http://www.laguerracivilenjaen.com/noticias_negrete.php

Primer apellido: 
García-Negrete
Segundo apellido: 
Ruiz Zarco
Nombre: 
Dolores
Municipio: 
Jaén
Provincia: 
Jaén