Andrés Alberca Conde

El industrial Andrés Alberca Conde, hijo de Andrés y Araceli, nació en Aguilar de la Frontera el 5 de enero de 1884. Desde joven se sintió inclinado por los ideales republicanos federales, a los que se entregaría en cuerpo y alma durante muchos años.

Las primeras noticias halladas sobre su militancia política datan de principios de abril de 1912 cuando con 28 años, en la reorganización de la Juventud Republicana Federal aguilarense, es elegido presidente de una junta directiva de la que también forman parte Miguel Leiva como vicepresidente y Manuel Cecilia Córdoba como secretario. La importancia del cargo recibido nos hace suponer que su compromiso no debía ser reciente.

Justo al año, también se reorganiza el Comité de la Conjunción. En él estarán Baldomero Luque Gálvez, Rafael López Romero y José Lucena Pozo por los federales; Víctor Lozano Mejías, Juan Manuel Cosano y Ramón García Muñoz por la Unión Republicana; Narciso Marín Rubio, Manuel Arjona Jurado y Manuel Cecilia Córdoba por los socialistas y Miguel Leiva Jiménez, Luis Zurera Mejías y Andrés Alberca por la Juventud.

En 1914 sigue ejerciendo como presidente de la Juventud Republicana de Aguilar. Y un año más tarde, vuelve a ser nombrado miembro de la Junta de Conjunción de las diversas familias republicanas en nombre, precisamente, de la Juventud Federal. Junto a él, figurarán Baldomero Luque Gálvez, por el Partido Federal, Antonio Almeda Morales por la Unión Republicana y Rafael López Romero en representación del diputado Manuel Hilario Ayuso.

En ese mismo año 15, Alberca será proclamado, como integrante de la Juventud Republicana, candidato a las elecciones municipales que habrían de celebrarse en noviembre. Le acompañarán Leoncio Mejías Carmona, José Cecilia Córdoba y Manuel Serrano Carmona del Partido Federal. No resultó elegido.

Al iniciarse el año 1917, es reelegido presidente de la Juventud Republicana Federal. En la directiva seguirán Manuel Cecilia Córdoba y Miguel Leiva Jiménez y hará su aparición Francisco Jarabo Roldán, todos ellos llamados a tener gran presencia en la II República. Poco más adelante, en noviembre, concurrirá por segunda vez a unos comicios locales, en los que, gracias al apoyo de 235 votantes, será elegido edil del Ayuntamiento de Aguilar. Así, en la sesión constitutiva del nuevo pleno, celebrada el 1 de enero de 1918, su correligionario Leoncio Mejías alcanza la alcaldía, recayendo en Andrés Alberca el cargo de cuarto teniente de alcalde. Días más tarde quedará adscrito a las comisiones de Beneficencia y Sanidad, a la de Elecciones, Quintas y Estadística y a la de Subsistencias. Poco tarda el flamante munícipe en reflexionar sobre algunas de sus preocupaciones. En el pleno del 14 de enero afirma:

Que como concejal que por primera vez venía a ejercer el cargo hacía presente que efectivamente sus deseos eran imprimir a la administración municipal nuevos moldes y que si no veía realizados sus deseos se retiraría a su casa.

No podía durar mucho un alcalde republicano en la España del momento. A finales de 1918, la protesta del concejal liberal Alfonso Berlanga sobre la indebida constitución de la Corporación en enero será tenida en cuenta por la autoridades, por lo que en el pleno del 30 de diciembre se verificará el cese de Mejías y del resto de cargos, entre ellos Alberca –no cesarán, sin embargo, en su condición edilicia-, y la elección del citado Berlanga como nuevo alcalde.

Gracias a las actas capitulares sabemos que Andrés Alberca –«persona honrada y querida de todas las clases sociales», como lo definió su compañero Mejías Carmona– se encontraba detenido por orden del gobernador civil a finales de mayo de 1919. Aunque desconocemos las causas que provocaron este hecho, su encarcelamiento debió ser breve ya que apenas dos semanas más tarde lo hallamos nuevamente reincorporado a sus funciones.

El convulso panorama del momento trae como consecuencia otra remoción en el Cabildo aguilarense que se traduce en septiembre del 19 en la elección del conservador José Ladrón de Guevara como alcalde y la de nuestro biografiado como cuarto teniente de alcalde. En la oportuna distribución de comisiones será incluido en las de Elecciones, Quintas y Estadística y en la de Subsistencias.

En febrero de 1920 se desarrollan unas nuevas elecciones locales que ocasionarán un verdadero cataclismo en la anquilosada vida municipal: el primero de abril toma posesión un concejo donde la mayoría queda en manos de republicanos y socialistas, quienes no siempre forman un equipo bien avenido. Repetirá como alcalde el federal Leoncio Mejías Carmona, mientras que Alberca Conde resulta elegido regidor síndico. Al propio tiempo, se incorporó a las comisiones de Pósitos, Policía Urbana, Agua y Luz, a la de Instrucción Pública y a la de Subsistencias. Sin embargo, en noviembre de ese año 20, un nuevo golpe gubernamental despojará de la alcaldía a los republicanos. Será nombrado para sucederle el conservador José Ladrón de Guevara. Ante este atropello protestarán José María León y Andrés Alberca:

Por el señor Alberca se manifestó que protestaba de la R.O. que acababa de ser leída, porque con ella se vulneraban los derechos del pueblo a elegir la persona que haya de estar al frente del Municipio.

Curiosamente, a pesar de los cambios en la alcaldía –primero, como hemos dicho, recaerá en Ladrón de Guevara y posteriormente en el liberal Francisco Toro–, Andrés Alberca se mantendrá como síndico del Ayuntamiento hasta su cese como concejal en abril de 1922.

Durante todo este tiempo, los republicanos no cejan en su acoso al caduco régimen monárquico. A tal efecto, el 25 de noviembre de 1917, realizarán un mitin en el Centro de la Juventud Republicana Federal presidido por el decano de los republicanos de la localidad Baldomero Luque Gálvez. Hicieron uso de la palabra Manuel Cecilia Córdoba, Miguel Leiva Jiménez, Manuel Villar, Narciso Marín, Manuel López y los concejales electos Juan León González, Leoncio Mejías Carmona y nuestro biografiado. Se acordó pedir una amplia amnistía y protestas contra el gobierno «ciervuno».

El mismo espíritu reivindicativo lo apreciamos en la magna manifestación organizada en septiembre de 1918 por la Juventud Republicana y la Agrupación Socialista para solicitar el abaratamiento de las subsistencias y exigir medidas contra la crisis de trabajo que ahogaba a las clases proletarias. En su calidad de presidente de los jóvenes republicanos, Andrés Alberca, junto al socialista Antonio Cabezas, fue el encargado de dirigir unas palabras a los manifestantes.

Fuera del panorama local, Alberca Conde asistirá a la Asamblea del Partido Federal de la Región Andaluza, organizado en Córdoba en los primeros días de 1922. Le acompañarán Rafael López Romero, Francisco Romero López, Juan A. Romero Pérez y Mariano Bustos.

En la Dictablanda, volvemos a tener noticias de la acción de Alberca. Así en octubre de 1930, participará como orador en un mitin de propaganda republicano-socialista en el que también intervendrán Manuel Ruiz Maya, Francisco Zafra y Francisco Jarabo Roldán. Poco después, con ocasión de las municipales del 12 de abril de 1931, figurará entre los firmantes del pacto de la conjunción republicano-socialista que hará público un manifiesto dirigido «Al pueblo en general» en el que comunican la formalización de la alianza y el programa común que asumían: atacar el caciquismo, hacer que se observaran y aplicasen las disposiciones de carácter social, revisar las cuentas municipales, etc. Asimismo, junto a Antonio García Márquez, líder de los socialistas, solicitará autorización para la celebración de un mitin de campaña.

Las urnas permitirán la vuelta de Alberca al Consistorio aguilarense con el apoyo de 252 sufragios. Tras la constitución el día 15 del primer ayuntamiento republicano será nombrado cuarto teniente de alcalde, cargo que ejercerá durante unos días.

En la trayectoria de nuestro protagonista durante el primer bienio, se aprecia su progresivo alejamiento de algunos de sus antiguos compañeros en el seno del federalismo, alojados ahora en el Partido Radical, cada vez más escorado a la derecha. La sensibilidad social de Alberca hace que se alinee con la izquierda del movimiento republicano local. Ello traerá como consecuencia su probable inclusión en Izquierda Republicana, nacida en Aguilar en junio de 1934 tras la disolución de los comités radical-socialista y federal, y su suspensión como concejal en octubre de 1934 cuando el gobernador civil, poniendo como excusa una supuesta implicación en los sucesos de ese mes, cesa a un buen número de ediles aguilarenses. Fueron sucedidos por una Corporación compuesta por radicales y cedistas, encabezada por su viejo correligionario Miguel Leiva Jiménez.

Poco más de un año dura el alejamiento de Andrés Alberca del Ayuntamiento. Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, se reincorpora a su puesto de concejal, que ejercerá hasta que la sublevación de algunos jefes militares, y la consiguiente guerra civil, acabó con la experiencia democrática republicana.

Al poco de iniciarse el conflicto, fue detenido y fusilado junto a uno de sus hijos. Tenía 52 años. Fue enterrado en el cementerio de su localidad natal.

Casado con Francisca Cano Pérez, tuvo varios hijos: Francisco, Antonio, Andrés, Araceli y Ángeles.

Fuera del ámbito político, Andrés Alberca Conde fue durante un tiempo hermano mayor de la cofradía del Cristo de la Salud. Su meritoria labor al frente de ella hizo que un grupo de cofrades le organizara un banquete de homenaje.

Primer apellido: 
Alberca
Segundo apellido: 
Conde
Nombre: 
Andrés
Municipio: 
Aguilar de la Frontera
Provincia: 
Córdoba